RSS

Colaboraciones


El verdadero Espíritu de Adviento.

De camino a la Catedral de Lancaster para asistir a una de las charlas de este Año de la Fe sobre los diferentes Concilios que ha habido, nos sorprendió que ya hubiera un montón de casas totalmente iluminadas con decoraciones navideñas. Algo, por un lado, muy típico por estos lares, pero no tanto a primeros de noviembre. Pensé en que los hindúes celebraban el Festival de la Luz, Diwali, pero las escenas del típico Santa Claus con los renos, no dejaba lugar a dudas, eran decoraciones navideñas. Y me pregunté el por qué. Dos días después fui a comprar al supermercado y me tropecé en primera línea con un montón de esos auto-llamados ‘Calendarios de Adviento’ en los que no aparece ni por casualidad la palabra Cristo, Dios, o Jesús. Y no es que yo tenga nada en contra de las Barbies, Spiderman o los chavales de One-Direction, por poner un ejemplo de algunos de los que había. Es el hecho de que lo único que no parece ser típico en Navidad es Dios. Curiosamente ‘Navidad’ en inglés se dice ‘Christmas’, Christ- mas, Christ es Cristo, el nacimiento de Cristo. Y el Adviento, es el tiempo de preparación para la llegada del Cristo, del Mesías, de nuestro Salvador Jesucristo.

Por aquí ya llevamos desde octubre siendo bombardeados con prepararse para la Navidad. Genial, diréis, prepararse para la llegada del Redentor, y eso significaba antes. Pero no, en algún momento del pasado empezamos a desentendernos de nuestras tradiciones, mucho más versadas en los relatos bíblicos y la tradición cristiana, y desentendernos de Dios y del necesitado. Pasamos de rememorar la llegada histórica de nuestro Señor, de vivir la llegada de cada día en el Sacramento de la Eucaristía y en la Palabra y de prepararnos para la segunda llegada del Salvador al final de los tiempos. Y ahora nos concentramos más en los regalos a propios y extraños, en divertirnos y festejar, en comilonas y en ‘pasarlo bien’. Y, para colmo de males, eso se le llama ahora ‘el verdadero espíritu de la Navidad’. ¿Quién más que nosotros, los cristianos, tenemos la culpa de haber eliminado a Dios de nuestra sociedad y nuestras vidas? ¿Por qué nos rendimos a la sociedad de consumo? ¿De verdad somos más felices?

Su Santidad, Benedicto XVI, nos recordaba hace unos días, en una reunión con los miembros del Consejo Pontifício para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, que es el deber de todo cristiano el proclamar las Buenas Noticias de la Salvación en Cristo. Y que, en una sociedad que ya no percibe la ausencia de Dios en sus vidas, aún hay gente que siente la necesidad de cierta espiritualidad. Para más tarde invitarnos a volver a lo esencial, al corazón de nuestra fe, a dar testimonio del Dios vivo ante el mundo, el mismo Dios que nos conoce y quiere, el mismo Dios que espera cada día la respuesta de nuestro amor en nuestra vida cotidiana. ¿Y cómo respondemos en nuestro día a día?

En el colegio de mi hija y como respuesta a este Año de la Fe se está realizando una bonita iniciativa. Algo muy sencillo, los viernes, un cuarto de hora antes de que se abran las puertas del colegio oficialmente, se hace una pequeña oración con aquellos alumnos y padres que desean asistir, en una pequeña sala acondicionada para la oración. Comenzó el director del colegio, Mr Bates, liderando estos ‘Minutos de oración’. Y ahora, siempre bajo su tutela, son ya los niños los que, alternativamente, se irán haciendo cargo de guiarnos en este pequeño momento de pararse, reflexionar y orar en comunidad. No importa que seamos pocos, porque tenemos la certeza de que Jesucristo está con nosotros. (cf. Mt 18, 20). Repasando unas citas bíblicas en busca de inspiración para hacer una oración que acompañara el encendido de la vela, mi hija mayor buscó en la sabiduría de las palabras de Isaías, su profeta favorito, y encontró que el enviado de Dios, nos dice: Yo, Yavé, soy tu Salvador, tu Redentor…Ya no será el sol tu lumbrera de día, ni te alumbrará el resplandor de la luna, sino que Yavé será tu eterna lumbrera y tu Dios será tu esplendor… Yavé, tu eterna luz, Is 60, 16-20.

Ciertamente, es difícil combatir la corriente de moda. Es más fácil dejarse llevar por las luces de neón y ser ‘cool’ (guay), como dicen aquí. Pero toda esa ‘felicidad’ postiza, no trae paz a nuestras vidas, ni nos llena de verdadera alegría. Yo creo, como el Papa, que debemos volver a nuestras raíces. Y si deseamos ‘celebrar’ la venida de Cristo no podemos olvidar que él llegó al mundo muy humildemente, sin fanfarrias ni lujos. Si le llamamos Maestro, ¿no debemos sus discípulos imitarle también en esto? Os propongo recobrar tradiciones cristianas como el Árbol de Jessé, las bendiciones del Belén, o los villancicos cristianos; el rezar cada día toda la familia junta una pequeña oración con el encendido de las velas de Adviento; hacer manualidades cristianas con nuestros niños; y por qué no de hacer un poquito de Lectio Divina cada día. Yo creo que las pequeñas acciones cuentan, por eso como postulaba Sta. Teresita del niño Jesús, os propongo poner manos a la obra y hacer cosas pequeñas con gran amor. Pero, sobretodo, os animo a acordarnos de todos aquellos que están solos, (a veces están tan cerca, en nuestras propias familias), y de aquellos menos afortunados que nosotros, a los que podemos ayudar no sólo regalando dinero, sino también nuestro tiempo. Es un tiempo no de recibir, sino de dar, de darse al prójimo, porque el prójimo es Cristo mismo, y de este modo le daremos la mejor de las bienvenidas. Ese sí, pienso yo, es el verdadero Espíritu del Adviento y de la Navidad.

 Menchu, Preston (Inglaterra)

   

Inauguración del Año de la Fe en Lancaster

En la Carta Apostólica Porta Fidei, Puerta de la Fe (Octubre 2011), su Santidad Benedicto XVI anunciaba la celebración de un año especial, un Año de la Fe, que comenzó el día 11 de este mes de octubre, coincidiendo con el 50 Aniversario de la Apertura del Concilio Vaticano II y el 20 Aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica y concluirá con la Solemnidad de Cristo Rey, el 24 de noviembre del año que viene.

En nuestra Diócesis de Lancaster la inauguración de este Año de la Fe, ADLF, aconteció un poco antes, el 27 de septiembre, durante la Misa Anual de Educación. La razón es que tanto la apertura como el cierre de este ADLF deben hacerse solemnemente en presencia del Obispo. Y el nuestro, Monseñor Michael Campbell, el día 11 de octubre tenía que estar en Roma, en el Sínodo de Obispos que analiza en estos días la Nueva Evangelización.

La Catedral de San Pedro de Lancaster estaba abarrotada. Para mí, y supongo que para muchos otros, era un momento muy especial. Por un lado tenía muchas ganas de saber algo más sobre este ADLF. Yo también quiero redescubrir mi viaje de fe, tener más alegría y un entusiasmo renovado por encontrar a Cristo, como dijera el Papa. (Cf. Carta Apostólica Porta Fidei 2). Durante la Misa se bendijeron tres iconos de Nuestro Señor Jesucristo que irán recorriendo los colegios en la Diócesis de Lancaster durante este año. Monseñor Campbell, en su tono paternal habitual, nos animó a vivir este momento de gracia,a proclamar el Evangelio con alegría, a reafirmar nuestra fe. Durante la homilía, el Canónigo Luiz Ruscillo, jefe del Departamento de Educación de la Diócesis, prosiguió en la misma línea. Y de manera muy didáctica puso de relieve y en primera persona que la fe no se vive de puertas adentro, sino que es nuestra misión dar testimonio de ese amor de Dios a la humanidad, por cada uno de nosotros, durante toda la historia de la salvación. Del mismo modo que la Iglesia vela y custodia nuestra fe, lo que por tradición nos ha llegado, ahora es el turno de todos nosotros, también Cuerpo de Cristo, de aportar nuestro granito de arena, de pasar lo que hemos recibido y garantizar que las Buenas Noticias del Evangelio lleguen a las próximas generaciones. Porque todo en nuestras vidas tiene que fluir de Él y apuntar hacia Él. Sí, salí de allí con el ánimo presto, alegre, y resuelta a ser testigo de Él, de nuestro Camino, Verdad y Vida, nuestro Señor Jesucristo.

Y me pregunto ahora, qué significa para mí esto del Año de la Fe, qué quiere decir para mí hoy. Yo entiendo que no se trata solo de saber de Cristo, sino de conocerle, de entablar una relación de amor con ese Dios que se hace hombre para morir por mí, pecadora, para salvarme, para llevarme a la casa del Padre. ¿Cómo voy a poder callar esa gracia? ¿Cómo guardar para mí ese regalo, que también es para otros?

El día 11, apertura oficial del Año de la Fe, hubo de 9 am a 9 pm exposición del Santísimo, interrumpida solo para las misas. Se rezó el Angelus a las 9, 12 y 6. Se hizo la oración de mañana, mediodía y tarde de la Liturgia de las Horas y se rezaron a diferentes horas todos los Misterios del Rosario. Estuvimos en semipenumbra, salvo para las misas, con apenas la luz que daban las velas alrededor del Santísimo. En ese ambiente de recogimiento y oración, se rezó por el Papa y nuestros Obispos que están reunidos en el Sínodo sobre la Nueva Evangelización, para que el Espíritu les guíe en su misión. Se pidió por todos nosotros, para que en este Año de la Fe conozcamos al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo (cf. Prólogo del Catecismo de la Iglesia Católica). Pongamos manos a la obra, acerquémonos a Cristo, conozcamos a Cristo, como individuos, en familia, como parroquia…, pidiendo al Espíritu Santo que nos dé la fuerza y el coraje de ser sus testigos. Así sea.

 Menchu, Preston (Inglaterra)

El ‘Guild’ (Gremio) de Preston.

La ciudad de Preston está situada en la ribera del río Ribble, en Lancashire, al noroeste de Inglaterra. Es una ciudad pequeña que tiene a gala el que ya en el medievo su crecimiento se debiera al comercio. En 1179 el rey Enrique II, (padre del conocido Ricardo Corazón de León), concedía a la ciudad el derecho de organizar Mercado. Del mismo modo que los artesanos medievales del mismo oficio se reunían en una misma calle, también celebraban fiestas patronales juntos. Esta costumbre derivó en una celebración conjunta de todos los gremios en unas fiestas que, celebradas cada 20 años, congregaban a todos ellos.

Si bien es verdad que desde el siglo XIII se producían manufacturas de lana, no fue hasta la revolución industrial cuando esta zona de Lancashire tuvo un auge enorme, ya que aquí se inventó la primera máquina desmoteadora de algodón, lo que dio paso a una floreciente industria textil, de la cual aún quedan vestigios. Y durante todos estos siglos se han seguido celebrando estas fiestas gremiales, el Guild, de manera ininterrumpida con excepción del Guild de 1942, por motivo de la II Guerra Mundial. Una sesión extra-ordinaria en el Ayuntamiento, el primer lunes tras la fiesta de la Pasión de San Juan Bautista, (29 de agosto), da comienzo a las fiestas del Guild; una semana en la que, entre otras cosas, hay diversas exposiciones y conciertos y donde el mayor acontecimiento son las ‘Procesiones’. Algo más parecido a un carnaval o a nuestras Cabalgatas de Reyes que a nuestras Procesiones de Semana Santa. Algunas son de carácter laico, con las distintas comunidades pluriculturales al frente, y otras religiosas. Tradicionalmente había varias procesiones de Protestantes y Católicos, por separado. Pero este año el Ayuntamiento de Preston tan sólo ha concedido una sola procesión para todos los cristianos. De esa manera se ha visto beneficiada la relación ecuménica entre las diferentes Iglesias Cristianas.

       

El motivo para que las parroquias de la zona participasen en estas procesiones era el de hacer sentir la presencia cristiana en la sociedad. Cada parroquia se presentaba en esta ‘procesión’ con diferentes temas. La nuestra, St Gregory the Great, (San Gregorio Magno), presentaba un nutrido grupo bajo el lema ‘Pescadores de Hombres’. Y en el desfile de nuestra parroquia se pudo ver un camión, convenientemente transformado en el mar de Galilea, gracias al talento del artista indio (de la India), George Michael; una gran barca llevada por ‘los discípulos de Jesús’ y un gran globo terráqueo portado por algunas de las mujeres de la comunidad india de la parroquia, significando el carácter universal, es decir católico, de nuestra fe.

Dos días antes de la procesión religiosa se celebró en St. Walburge, la iglesia católica más antigua de la zona, una Misa Solemne presidida por nuestro Obispo, Monseñor Michael Campbell y concelebrada por Monseñor Nichols, Arzobispo de Westminster y presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, que, curiosamente, procede de esta zona de Lancashire. A la Misa también asistieron 8 Obispos católicos venidos de todo el país y 3 Obispos Anglicanos. Amén de representantes de otras religiones y personalidades civiles. Durante la homilía, Monseñor Nichols, hablando sobre el lema del Guild: ‘Mirando hacia atrás para mirar adelante’, señaló que es vital ‘profundizar en las raíces de nuestra fe para ser portadores de sus frutos’, de modo que las lecciones del pasado nos provean de sabiduría en el futuro. Y a las puertas del Año de la fe y en referencia a la Carta Apostólica ‘Porta Fidei’, (La Puerta de la Fe), del Papa Benedicto, dijo que no debíamos pensar en nuestras creencias como actos privados, deberíamos estar en pie con el Señor, vivir nuestra fe con Él y por el bien común, en beneficio de todos. Puesto que vivir con el Señor es compartir nuestra fe en todo lo que hacemos y con los que nos encontramos. Esa es la alegría y la libertad que vienen de la relación de fe con Nuestro Señor Jesucristo. Terminó por animarnos a ser ‘confiadamente católicos’, fuertes en la fe, para, de esa manera, poder asegurar el futuro

de las nuevas generaciones, de ‘orgullosos católicos de Preston’, en alusión al logotipo de Preston ‘PP’ (Proud Preston, Orgulloso Preston), que aparece en el emblema de la ciudad, un Cordero Pascual y el ‘PP’ de ‘Pacis Princeps’, Príncipe de la Paz, en latín.

Al día siguiente y bajo una gran carpa, en uno de los parques más bonitos de la ciudad, se celebró así mismo un Servicio Ecuménico al que asistieron también Monseñor Nichols y el Arzobispo Sentamu de York, líderes de otras Iglesias, entre otros, que demostraron cuanto se ha avanzado en el camino ecuménico hacia el objetivo último de la unidad de todos los cristianos, como nuestro Señor rezó en la noche en que murió. cf. Jn 17:21. ¡Que así sea!

 Menchu, Preston (Inglaterra)

  

     Coubertain                                                 Talbot

Juegos Olímpicos. Ondeando la bandera por Cristo: la Nueva Evangelización en práctica.

Quiero compartir con vosotros algunas cosas curiosas sobre los Juegos Olímpicos. ¿Sabíais que originalmente los Juegos Olímpicos fueron creados como tributo a los ‘dioses del Olimpo’? Para la filosofía de la antigua Grecia, lo físico y lo espiritual son antagónicos. Nuestra fe los reconecta y nos dice que la salud tendría que involucrar al cuerpo y al alma. Así, a mediados del XIX, los Juegos Olímpicos fueron rescatados del olvido gracias al esfuerzo de algunos líderes religiosos:

–          El sacerdote católico Henri Didon, famoso orador y escritor, que es también el padre del lema olímpico: Más rápido, más alto, más fuerte’.

–          En 1908 en Londres, el obispo anglicano Ethelbert Talbot pronunció las palabras que se convertirían en el credo olímpico: “Lo más importante en estas Olimpiadas no es tanto ganar como participar“.

–          El Barón Pierre de Coubertin, educado por los Jesuitas y fundador de los Juegos Olímpicos modernos, fue influenciado por el concepto, muy popular en la Inglaterra victoriana, de la ‘Cristiandad muscular’. Suyas son estas palabras: La característica esencial de los Juegos Olímpicos, tanto modernos como antiguos, es la de ser una religión fuera y dentro de las iglesias. La ‘Cristiandad muscular’ reclamaba la verdad bíblica de que los seres humanos son creados como una unidad de cuerpo y alma. Por eso el deporte era concebido como un método de fortalecer la fe y la moralidad, que, posteriormente, en EEUU, conformaría los programas de la YMCA (Asociación de Jóvenes Cristianos), los Boy Scouts de América y las Ligas Deportivas en las iglesias.

Un par de citas de las Sagradas Escrituras:

–          Mc 8, 36: ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?

–          1 Cor 9, 24: ¿No sabéis que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corred, entonces, de manera que lo ganéis.  Lo que en palabras de Monseñor Nichols, Arzobispo de Westmisnter, es una analogía de nuestro verdadero objetivo en la vida, el premio eterno que luchamos por conseguir. O en las palabras del Beato Juan Pablo II a los que competían en los Juegos Europeos para Ciegos en 1985: No permitáis que las dificultades os sobrepasen, estad resueltos a conquistarlas.

¿Qué dice Benedicto XVI? Durante el Angelus del 22 de julio, el Papa, hablando de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 dijo: Los Juegos Olímpicos son el acontecimiento deportivo más grande… Rezamos para que, según la voluntad de Dios, los Juegos Olímpicos de Londres sean una experiencia de fraternidad entre las gentes de la Tierra… Rezo para que, en el espíritu de la Tregua Olímpica, el bien generado por este acontecimiento deportivo internacional dé fruto, promueva la paz y la reconciliación en todo el mundo.

  

Algunas iniciativas de la Iglesia Católica en Inglaterra con motivo de las 30º Olimpiadas:

–          La Oficina de la Conferencia Episcopal Católica ‘Catholic 2012’ ha trabajado conjuntamente con Más que Oro, ONG temporal de Iglesias Cristianas, en el apoyo a los Juegos y en conseguir el compromiso de las Iglesias del Reino Unido con los Juegos del 2012. También se encargó de enviar invitaciones a ex-atletas Olímpicos Católicos y profesionales del deporte mundial para que se unieran a la comunidad católica en acción de gracias a Dios por los Juegos.

–          Con motivo del comienzo de los 30º Juegos Olímpicos y como parte del compromiso de la Iglesia Católica con estos, se celebró una Misa el 28 de julio en la Catedral Católica de Westmisnter. La Misa, concelebrada por los Arzobispos de Westminster y Southwark y el Obispo de Brentwood, contó con el Nuncio Apostólico, Monseñor Antonio Mennini, y el Arzobispo de Puerto Rico, Monseñor Roberto González Nieves entre otros.

            El Arzobispo Nichols presentó a Tommy Godwin (91 años), medallista británico en ciclismo de los Juegos del 48 en Londres, como representante del verdadero espíritu olímpico, ya que combinaba en él modestia con grandeza, autodisciplina con un profundo respeto a los demás, generosidad y espíritu noble. Y deseó también que saliera mucha más gente como él de estos Juegos.

            Hablando sobre la Fundación Juan Pablo II para el Deporte, presentada por el Papa Benedicto XVI durante su pasada visita al Reino Unido, Monseñor Nichols puso al Beato Juan Pablo II como ejemplo de las virtudes clásicas, (templanza, fortaleza, justicia, coraje), que se deberían lograr tanto entre la ciudadanía como en el deporte. Al mismo tiempo que deseaba que se encontrara la base común entre la búsqueda de la excelencia deportiva y la bondad cristiana en la vida.

             Igualmente dedicó unas palabras a los esfuerzos puestos en el programa ‘100 Días de Paz’, presentado unos meses antes, con el objetivo de recobrar la antigua tradición Olímpica de tregua entre las ciudades litigantes durante el período de los Juegos. Y especialmente, en el Día pro Vida, dijo: Usad vuestro cuerpo para la gloria de Dios, recordándonos que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, y que deberíamos dar gloria a su Hacedor.

–          Misa de Acción de Gracias en la Catedral de S. Jorge de Southwark en honor a los 14º Juegos Paraolímpicos el 8 de septiembre.

–          3 Misas diarias en la Villa Olímpica para los atletas y oficiales de diversas naciones. Algunos fueron a diario, poniendo así a Cristo en el centro de sus vidas.

–          Adoración Eucarística en ‘Relevos’. Durante los Juegos Olímpicos de este 2012 en Londres han estado abiertas las puertas a la Adoración Eucarística, durante las 24 horas, en ‘relevos’ entre tres parroquias: el Convento de S. Francisco de Asís en Stratford, la iglesia católica más próxima a la ciudad olímpica en el East End londinense, Ntra Sra y Sta Catalina de Siena en Bow y S. Antonio de Padua en Forest Gate.

–          Con unas estimaciones de 5-6 millones visitantes y 10.000 atletas de más de 200 países, las parroquias del este londinense y de otras sedes de los Juegos dieron la bienvenida a los visitantes olímpicos, ofreciéndoles hospitalidad y un sitio donde descansar, amén de otros servicios especiales y eventos, incluyendo oraciones de Vísperas, o Taizé, bendiciones y Misas. Incluso se ‘importaron’ sacerdotes de otras partes del mundo para poder asumir la demanda pastoral.

–          La ‘generación B XVI ’ invadió Londres a órdenes del Papa. Jóvenes católicos de 21 naciones con la tarea de llevar a Cristo a todos los rincones de la tierra y entre la sociedad contemporánea. Ponen en práctica las Intenciones Misioneras del Papa para el mes de agosto: Que jóvenes, llamados a seguir a Cristo, proclamen y den testimonio del Evangelio en todos los rincones de la tierra. Por eso han utilizado esta oportunidad para crear su propio Campamento de Josué y plantar sus tiendas en los jardines de la Escuela Católica de Secundaria Buenaventura. Experimentando unas mini-JMJ, donde diariamente se impartieron catequesis y se participó en vigilias de oración, Adoración Eucarística y Misa. Además han compartido a Cristo, su Alegría, con los pobres y necesitados, residentes londinenses en la periferia del Estadio Olímpico.

También Vocaciones en el Deporte. Carlos Ballve, ‘Litus’ para los amigos, defensa del equipo de Hockey Hierba Español que compite en estos Juegos Olímpicos, entrará en el Seminario. En el 2005, durante los Campeonatos Sub-21 las cosas no iban bien para el equipo, así que Carlos hizo la promesa a Dios de ir a Medjugore, (lugar de presuntas apariciones marianas que aún están siendo estudiadas por el Vaticano), si les ayudaba a ganar una medalla. Consiguieron el bronce y Carlos cumplió su promesa. Y aunque su vida no cambió de momento, sí que nació en él la necesidad de buscar a Dios. Ahora espera no sólo ganar, sino crecer en mi vida de fe, compartiéndola con gente venida de todas las partes del mundo.

¿Se ha dado cuenta alguien de los himnos que resonaron en las jóvenes voces de los coros infantiles en la Ceremonia de Apertura de los Juegos? Yo me quedé muy sorprendida cuando reconocí ‘Guíame, O tú, gran Redentor’ y después las notas familiares de uno de los Himnos del Beato Cardenal Newman. ¿Lo visteis? Finalmente, le tomo prestadas las palabras al Padre Francis Conway del Convento de S. Francisco de Asís y os pregunto: ¿Cómo estáis ondeando vosotros la bandera por Cristo?

Menchu, Preston (Inglaterra)

50º Congreso Eucarístico Internacional (CEI); Dublín 10 – 17 Junio 2012

En vísperas del 50 Aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, el CEI, que se celebra cada cuatro años en un punto diferente del planeta, ha intentado revisar la situación de la Eclesiología Eucarística de Comunión. El Programa del Congreso, que comenzó en la fiesta del Corpus Christi y cuya base es la celebración diaria de la Eucaristía, tuvo por tema principal ‘La Eucaristía: Comunión con Cristo y con el prójimo’.

En el Congreso se presentaron diversas perspectivas de reflexión teológica. Ecumenismo, temas pastorales y de misión, y desafíos de la Nueva Evangelización. Para lo cual, se prepararon liturgias, seminarios, sesiones y oraciones, y se contó con especialistas en distintas disciplinas teológicas: Sagradas Escrituras; Liturgia; Teología dogmática,  moral y pastoral; Ecumenismo y Misionología. Intervinieron oradores representando a organizaciones de religiosos, clero y laicos, incluidos movimientos como los Focolari o la comunidad de Taizé, procedentes del mundo entero. Impartieron catequesis y talleres, dieron testimonio de fe y participaron en las celebraciones eucarísticas. Quiero señalar la presencia del español Monseñor Julián López Martín, Obispo de León.

En el Congreso participaron 25.000 personas por día, de los cuales más de 12.000 eran peregrinos de los cinco continentes. Hubo 80.000 participantes en la ceremonia de Clausura. Dos fueron los principales lugares de celebración: la RDS (Dublín Real Sociedad) Arena y el Parque Croke. Se contó con cerca de 3.000 voluntarios, más de 200 stands, más de 1.650 talleres y grupos de discusión. Hubo misas, oraciones y celebraciones litúrgicas en siete idiomas. Una inmensa oportunidad de renovación para todos los católicos de Irlanda y una ocasión para que los bautizados de todo el mundo nos uniéramos en oración.

        

En la Ceremonia de Aperturase dio la bienvenida a cerca de 12.500 peregrinos de todo el mundo. A continuación se ofició una Misa concelebrada, entre otros, por el Legado Papal, Cardenal Marc Ouellet, el Arzobispo Diarmuid Martin de Dublín y el Arzobispo Piero Marini, Presidente del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales. En esta Eucaristía, Monseñor Martin dijo que la Iglesia en Irlanda está en camino de renovación, y en ‘espíritu de arrepentimiento’, y recordó a las víctimas de abusos por parte de miembros del clero. Dio también gracias a Dios por todos los sacerdotes, religiosos y religiosas que, por amor a Cristo, han servido generosamente a la Iglesia. El Cardenal Ouellet señaló en su homilía que ‘vamos a la iglesia para encontrarnos con el Señor Resucitado’ y ‘al participar en la Sagrada Eucaristía, somos llamados juntos por el Señor mismo’. Terminó animándonos a dar a Dios la adoración y gratitud que merece por este regalo de amor. El Cardenal Madariaga de Tegucigalpa comentó después que la Iglesia vive para la Eucaristía, centro de nuestra fe, y se construye en ella.

‘Explorando y Celebrando Nuestra Comunión a través del Bautismo’ fue el tema principal del 2º día del CEI, en el que Monseñor Diarmuid Martin de Dublin señaló que es hora ya para una Nueva Evangelización, que necesitamos una proclamación del Evangelio renovada radicalmente para aquellos bautizados que no han experimentado una relación real con Jesucristo desde hace tiempo o que nunca han reflexionado sobre la fe recibida a través de la sociedad y la familia. Asimismo, sugirió que el Evangelio tiene que ser valerosamente predicado incluso cuando parece que no arraiga en la vida de la gente.

           

En el día 3º se trató el tema ‘Comunión en el Matrimonio y la Familia’, y comenzó con el peregrinaje que, a petición del Papa Benedicto XVI, el Cardenal Marc Ouellet hizo al famoso Purgatorio de S. Patricio, en reparación por los abusos cometidos por clero y religiosos, y para rezar por la curación de las víctimas de esos abusos. En la isla se le unieron Monseñor Charles Brown, Nuncio Apostólico para Irlanda desde enero, y 100 irlandeses en un peregrinaje de oración y ayuno desde la noche anterior. Mientras que en Dublín la jornada corrió a cargo, entre otros, del Arzobispo Emérito de Perth, Monseñor Barry Hickey, el cual, continuando la misma línea de lucha que la Iglesia Católica mantiene contra la implantación de leyes que dañan muy particularmente el matrimonio y la familia en diferentes países, como el gobieno Cameron en el Reino Unido, dijo que ‘la Iglesia puede pactar compromisos y luego hacer frente a ser irrelevante o continuar enseñando la verdad de Cristo sobre el matrimonio, la vida y el amor, y rezar para que el mundo escuche’. Lamentó también el aumento de la cohabitación, el ‘divorcio fácil’ y las continuas presiones que desde los gobiernos se ejercen para legalizar los matrimonios del mismo sexo. Durante la Misa, el Cardenal André Vingt-Trois de Paris desafió a las familias cristianas a ‘ser testigos de la grandeza de la familia como unión estable de un hombre y una mujer delante de aquellos que creen y los que no’.

El 4º Día del CEI se dedicó al “Sacerdocio y Ministerio en el Servicio de Comunión”, en el que el Arzobispo J. Michael Miller dió una catequesis sobre ‘Sacerdotes como hombres de comunión’, donde discutió la relación entre el sacerdocio ministerial y común, y cómo los sacerdotes pueden fomentar la comunión y servir al laicado para vivir su vocación. Los jóvenes en el CEI aportaron el legado de las JMJ (Jornadas Mundiales de la Juventud). Imbuidos del Espíritu de las JMJ, esta nueva generación de jóvenes son capaces de combinar adoración y oración de rodillas o procesiones en oración con vívidas manifestaciones de fe, que frecuentemente incluyen un fuerte mensaje social. Muchos de los que acudieron o fueron voluntarios en el CEI citaron las JMJ como influencia central en el desarrollo de su fe. Muchos afirmaron también pertenecer a grupos como Juventud 2000, Custodia de la Juventud Católica, Taizé o coros gospel. A la pregunta de que les había motivado para asistir al CEI, unos señalaron que la cólera no podía oscurecer los aspectos positivos del trabajo de la Iglesia, para que fuera posible seguir sembrando semillas. Otros asociaban su decisión de presentarse voluntarios a un mayor entendimiento de la Eucaristía. Pero el mensaje común fue la necesidad de dar algo en contrapartida por tanto cuanto habían recibido y que la fe Católica es la fe del amor: sólo amando a la gente se puede llegar a ella. Así pues para ellos el modo de actuar juntos es vivir la propia vida como una declaración de fe, el medio más poderoso de evangelización.

La Misa de Clausura se celebró en el Croke Park. Nuestro Obispo de Lancaster, Monseñor Michael Campbellfue uno de los concelebrantes. El Legado Papal, Cardenal Ouellet, en su homilía para la ‘Statio Orbis’ del 50º CEIanimó a todos a tener confianza, pues ‘el Señor nos sostiene; cura las heridas, las limitaciones y fallos de la Iglesia, y nos da fuerza con su amor’. También nos exhortó a mantener la esperanza, a regocijarnos en Jesús nuestro Señor, a volver a entregarnos a su amor y a dar testimonio predicando el Evangelio, viviendo en fraternidad y alabando a Dios por el regalo de la salvación. Pero, especialmente, nos instó a no tener miedo, porque somos el Cuerpo de Cristo y no estamos solos, el Espíritu de Pentecostés habita en nosotros y nos asiste la Comunión de los Santos con la Virgen María a la cabeza. Al final de la Misa, Benedicto XVI, en un mensaje pregrabado, invitó a todos a ser el pueblo santo de Dios, a celebrar la Eucaristía con alegría, al arrepentimiento de nuestros pecados, a perdonarnos unos a otros y a traer, con la ayuda del Espíritu Santo, las buenas noticias de salvación a otros. El Arzobispo Martin sugirió que, tras haber profundizado en la fe y haber sido alimentados por la comunión eucarística de unos con otros, debíamos dar un paso adelante y, siguiendo las palabras del Papa, comprometernos en el Año de la Fe. El Congreso Eucarístico Internacional no trató de resolver problemas, sino de evidenciar una nueva energía para hacerles frente. No dejemos que esa voz se silencie, tengamos esperanza, convirtámonos en lo que celebramos.

Menchu, Preston (Inglaterra)

Yo siempre había pensado que no sabía rezar bien, hasta que haciendo el curso de Catequesis del Instituto Maryvale (2 años intensivos y exhaustivos), en uno de los Módulos me tropecé con Maneras de Orar. El P. Luiz Ruscillo me preguntó directamentecómo rezaba y qué hacía cuando quería orar. Empecé a analizar mi día a día, y según iba hablando el Padre Luiz me iba dando parabienes. Tan totalmente anonadada me quedé, que seguí dándole vueltas y  eché la vista atrás, hasta cuando era pequeña y rezaba el ‘Jesusito de mi vida’ antes de irme a dormir. Recordé que en casa siempre se ha rezado a la Virgen María como intercesora nuestra; que mi madre nos transmitió la devoción a Sta. Gema Galgani, llevándonos todos los 14 de mes a la Misa en su santuario y teniendo en casa la capillita de la santa un día al mes; que todos los 29 de septiembre nos íbamos caminando bien tempranito, a eso de las cinco de la mañana, en peregrinación al Cristo de Rivas, para llegar a la primera misa. Estas devociones son para mí transmisión de la fe recibida de nuestros mayores, parte de la razón por la que ofrecí mi ramo de novia a Nuestro Señor en la ermita del Cristo de Rivas, de que mis dos hijas fueran bautizadas en el santuario de Sta. Gema, o de que presentara a mis niñas recién nacidas a la Virgen de la Almudena, pidiendo a Nuestra Madre su intercesión por ellas. Devociones que me llevaron a entablar un diálogo con Dios, sin ser yo muy consciente de ello, y, poco a poco y dulcemente, se fue asentando dentro de mí algo a lo que yo no llamaba orar, pero que indudablemente lo era.

Cuando estaba en el colegio, ahora me doy cuenta, siempre salía de la capilla con una sonrisa. Me sentaba bien ir a misa y, sin embargo, empecé a cuestionarlo todo, incluida mi manera de relacionarme con Dios, que yo pensaba muy pobre, aunque no dejara por ello de hablar con Él como me salía del corazón. A veces con oraciones hechas, otras yo pensaba que divagando y, sin saberlo, orando, pidiéndole a Dios que me dejara participar en su obra de salvación del mundo. Hoy soy consciente de la gracia recibida toda mi vida, de que nunca he sufrido esa sequedad en la oración de la que habla Sta. Teresa en sus Moradas. Yo también, como ella, encuentro que después de recibir al Señor en la Eucaristía es muy fácil esa comunicación con Dios, siento la fuerza, la alegría y la paz que me invaden. Me siento querida y acompañada cuando escucho la Palabra de Dios en la misa, o cuando hago Lectio Divina con las Sagradas Escrituras. Pero nunca había reflexionado sobre ello.

Pensando en cómo rezo, me pregunto qué sería de mi día a día si al despertar no empezara con un ¡Buenos días Señor! Veo la imagen de la simpática Signora Lucia La-Valle, una napolitana que pasa su vida entre fogones, cuando me recordaba hace poco que ella no tenía mucho tiempo para rezar, pero que mientras cocinaba no podía dejar de cantar canciones a Dios. Y yo sé cómo manejo mejor el estrés desde que consagré mi primera hora del día, la más caótica, a la Hora de la Merced del Sagrado Corazón de Jesús, ahora una necesidad. Comencé porque me parecía una bonita manera de hacer útil cualquier momento de mi vida diaria, para seguir continuamente rezando, como decía San Pablo. Mientras voy caminando al colegio a recoger a mis hijas, rezo un misterio del Rosario, y ¡cómo me ayuda a estar más relajada en la tarde! También me gusta leer con mi hija mayor el evangelio del día y rezar juntas. Concilio el sueño estupendamente cuando pongo mis preocupaciones cotidianas en las manos de Dios, que vela por mí, sabiendo que Él ya se preocupará de que todo vaya bien.

Yo también quiero que la oración sea parte de la vida diaria de mis hijas. Me esfuerzo, como hicieran mis padres conmigo, en pasar el testigo, en vivir la fe en familia y dentro de la Comunidad de Creyentes. Me encanta que hablen con Nuestro Señor de tú a tú, con su mejor amigo, y que entiendan que Dios está en todas partes y dentro de ellas; que viene, como a Elías, en un susurro (1 Reyes 19,11-13). Por eso rezamos el Angelus siempre que podemos, hacemos una Novena al Espíritu Santo antes de Pentecostés o la Novena al Sagrado Corazón de Jesús para prepararnos a celebrar la fiesta del Infinito Amor. Tengo delante de mí un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús, y me pregunto  cómo pintan los artistas ese símbolo del infinito amor que Dios tiene por sus criaturas, el corazón, y me parece una oración. Rodeado de una corona de espinas, pienso que murió por todos nosotros, pecadores; rodeado de unas lenguas de fuego, imagino a la primera Iglesia recibiendo el Espíritu Santo, cumpliendo su promesa de enviarnos al Paráclito; veo su mano ofreciéndonos con ese amor total y desinteresado el camino al cielo. Y me vienen las palabras de Machado a la memoria, sólo que mi cabeza las cambia inmediatamente por ‘se hace oración al orar’. Señor, ayúdanos, enséñanos a orar. Padre nuestro que estás en el cielo… Amén.

Menchu, Preston (Inglaterra)

Una amiga que pertenece a ACNUK, (Ayuda a la Iglesia en Necesidad, Reino Unido), me presentó un bonito y sencillo proyecto para ver qué podía hacer yo al estar más en contacto con niños que ella. El proyecto consistía en que niños de parroquias y colegios hicieran unas tarjetas con mensajes de apoyo a cristianos perseguidos en el mundo para mandarlas, primero, a una pared de oración en un acto, la ‘Noche del Testimonio’, organizado por la ACNUK y la Diócesis Católica de Westminster el día 17 de mayo, para, posteriormente, esas mismas tarjetas llegar vía valija diplomática, de Obispo a Obispo, a los que de verdad están sufriendo persecución en el mundo.

Me pareció una oportunidad genial para que nuestros niños, en la Liturgia de los Niños de St. Gregory, primero, se sintieran parte del mismo Cuerpo de Cristo, para que entendieran que cuando una célula de ese Cuerpo sufre, todo el Cuerpo siente el dolor. Segundo para que vieran que también ellos, por pequeños que sean, pueden aportar su granito de arena: con un mensaje de apoyo; un estáis en nuestras oraciones; un rezamos para que Dios os mantenga firmes en la fe (Flp 4,1), para que vuestro sufrimiento no sea en vano y dé mucho fruto; para decirles ‘No tengáis miedo’, el Señor está con vosotros (Mt 10, 22; Mt 28, 5, 10), o benditos seáis vosotros porque os insultan y persiguen por Su causa (Mt 5,10-11). Teniendo conciencia de que no pedimos a Dios que barra con una bola de fuego a aquellos que nos persiguen, sino que, a imitación del Maestro que murió en la cruz diciendo ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’ (Lc 23,34), rezamos por los que nos odian, se burlan de nosotros, nos quieren hacer sufrir por causa de su Nombre. El mismo Nombre en el que ofrecemos nuestras oraciones, porque tenemos la promesa de que serán oídas, (Jn 14,14); porque el nuestro es el Dios de la misericordia y el perdón, Dios del amor y no del odio. Y los niños, hasta los más chiquitines, pusieron un cuidado exquisito en hacer un buen trabajo, para que el que lo reciba vea que de verdad nos importa.

Pasé el mensaje a catequistas de otras parroquias de la Diócesis. Algunos chicos mayores lo pasaron en sus Institutos. Hasta una amiga llevó el proyecto a su grupo de niñas Scouts (Brownies). Cada uno colaboró en lo que pudo, y las tarjetas con dibujos, citas bíblicas y oraciones de los niños de nuestra parroquia, junto con las hechas en la vecina parroquia del Sagrado Sacramento, fueron mandadas para decir a esos hermanos y hermanas perseguidos que no están olvidados y dar testimonio de nuestra fe y unidad en Cristo.

      

Más tarde desde ACNUK se nos pidió el apoyo a través de nuestras oraciones, que nos uniéramos todos en oración por nuestros hermanos perseguidos. Así pues, puse manos a la obra, mandé mensajes a todos los que conozco que son personas de oración, y me emocionó la reacción de mis amigos. Se ofrecieron para participar ese día en el Sacrificio de la Eucaristía en un sinfín de parroquias, se organizaron cadenas de oración, aquí, en Madrid, y hasta en Bogotá. El día anterior nos fuimos al Santuario Mariano de Ladyewell a hacer una pequeña Vigilia de oración con los Misterios del Rosario. ¡Qué bonito! -pensé- para el Cuerpo de Cristo no hay barreras de distancias, todo el globo se puede hermanar en una única oración cuando nos ponemos a ello. Gracias a todos por vuestro apoyo y vuestras oraciones, por estar ‘Juntos en la fe’.

Siguiendo la guía del Papa Benedicto que dijo que la libertad religiosa es el primero de los derechos humanos, ya que expresa la realidad más fundamental de la persona, el acto ‘Night of Witness’(Noche del Testimonio) pretendía ser una llamada para que, primero, nos uniéramos en oración y reflexión y, segundo, se llamaba a la acción, al poner ante el ojo público el derecho a la libertad religiosa, prestando a un mismo tiempo la voz a millones de cristianos que sufren persecución en el mundo. Particularmente en un momento en que los ataques a cristianos, y a la Cristiandad misma, por parte de extremistas, regímenes ideológicos y gobiernos opresivos, se han extendido. Una llamada a estar ‘Juntos en la fe’, a explorar el significado de ser cristianos en el mundo actual, a que a través del sacrificio y el testimonio de otros, crezca también nuestra fe, para que también nosotros sepamos dar testimonio y proclamar al Señor.

El acto, ‘Noche del Testimonio’, (aunque empezaba a las 4:30 pm) congregó a más de mil personas en la Catedral de Westminster. El programa empezaba con una Misa cantada en recuerdo de los Mártires por la fe en nuestros días, concelebrada por el Arzobispo Joseph Coutts de Karachi, Pakistán; el Obispo Católico-Copto Joannes Zakaria de Luxor, Egipto, y el Obispo Declan Lang de Clifton, presidente del Departamento de Asuntos Internacionales de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. También entre los asistentes se encontraban el Arzobispo Emérito de Southwark, Monseñor Kevin McDonald; el presidente del Ordinariato de Nª Sra de Walsingham, Monseñor Keith Newton; el Jefe de la Iglesia Ortodoxa Siria en el Reino Unido, Arzobispo Athanasius Toma Dawod y el Obispo Anglicano Emérito de Rochester, Dr. Michael Nazir-Ali.

Continuó la tarde con la bienvenida que el Arzobispo de Westmisnter (y presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales), Monseñor Vincent Nichols, dió a los ilustres huéspedes y al público concentrado en la plaza delante de la Catedral, inaugurando un Rally por la Libertad Religiosa. En esta parte se celebraba nuestra fe común a través de música, danza, poesía y los discursos de una serie de invitados y representantes, entre otros, las Comunidades Egipcia, Iraquí, Pakistaní y Sudanesa en el Reino Unido. Entremezclados con las actuaciones de la Banda Católica Ooberfuse (ganadores del concurso de canción de las JMJ), la compañia de danza Eliot Smith, la cantante Helen Munt, el Coro Gospel West End; Hammad Baily y la poetisa Sarah de Nordwall, se pudieron ver vídeos sobre las diferentes formas de persecución y las causas de esta durante la presentación de la publicación ‘Cristianos y la Lucha por la Libertad Religiosa’ de ACNUK. Terminó esta parte con una procesión liderada por una gran cruz de madera llevada por cristianos paquistaníes.

Posteriormente, y ya de vuelta en la Catedral, se procedió a una Solemne Vigilia de Luz, durante la cual, con cada uno de los Misterios de la Luz del Rosario, se encendió una vela en agradecimiento por el sacrificio de los mártires actuales, presentando como ejemplo la historia de algunos de estos: en Egipto; el Padre Bernard Digal en la India; el Padre Ragheed Ghani en Irak; Shahbaz Bhatti en Pakistán; y el pequeño Emmanuel Dilke, de tan sólo cuatro años, asesinado el día de Navidad en Nigeria.

El director de ACNUK, Neville Kyrke-Smith, al terminar declaró que estamos llamados a ‘secar las lágrimas del Jesús abandonado en las cruces de este siglo’ y que eso era lo que habíamos hecho con nuestra caridad, de corazón a corazón, con la Iglesia que sufre. Y yo pienso que cada uno tendremos diferentes desafíos en nuestro particular camino en la vida; no obstante, en el corazón llevamos todos la presencia de Nuestro Señor Jesucristo, por lo que todos nos convertimos en Uno, un único Cuerpo, Su Iglesia. Y esa transformación acontece a través de la fe, que nos da esperanza y conduce a la caridad. Que Dios Todopoderoso nos sostenga, perdone y dirija; nos proteja a todos de todo mal, y nos guíe en unidad y santidad. Amén.

Menchu, Preston (Inglaterra)

El pasado mes asistí a un ‘día espiritual’, como se dice aquí. Algo así como un día de retiro en comunidad, organizado por la SVP (Sociedad de San Vicente de Paul) parroquial, que se encarga de atender a los pobres. Tan sólo se hacen dos de estos días al año, y acuden habitualmente un grupo de Hermanas de los Pobres y miembros de la parroquia. Siempre que puedo voy porque me dan lo que yo llamo ‘vida al alma’.  Esta vez, el encargado de guiarnos durante este viaje al interior de nosotros mismos iba a ser un Hermano Xavierista, pero, por desgracia, se puso enfermo y tuvo que ser sustituido en el último minuto por otro miembro de la Comunidad  Xaverista, viejo conocido mío, el Padre Giovanni Zampese. Siempre que le oigo hablar enciende mi alma, por el apasionamiento que pone en sus palabras, y esta vez no iba a ser una excepción.

El Padre Giovanni comenzó hablando de sus experiencias en las misiones de Sierra Leona. De cómo la fe dirige la vida sencilla y tremendamente dura de aquellas pequeñas comunidades cristianas castigadas por la escasez de recursos; de cómo, ante la impotencia de los misioneros y médicos, la vida, trágicamente a veces, sigue su curso, aunque la fe hace que esas gentes vean en todo momento la mano de Dios actuando y una bendición el ofrecer sus vidas por otros. Mientras tanto me preguntaba si yo hubiera podido aceptar tan cristianamente la voluntad de Dios, y me sigo maravillando con la bondad del Padre Todopoderoso que en todo momento nos sostiene con su gracia.

No he podido quitarme de la cabeza las reflexiones del Padre Giovanni sobre la Eucaristía. Cuando comemos algo – decía- nuestro cuerpo lo transforma en parte de nosotros, de nuestro propio cuerpo; cuando recibimos la Eucaristía no se transforma en nuestro cuerpo, porque nosotros somos menos importantes que lo que recibimos. Así pues, es al revés, nos convertimos nosotros en lo que recibimos, el Cuerpo y la Sangre de Cristo; dejamos de ser un  ‘yo’ para ser Jesús, de ser un ‘yo’ para convertirnos en Cristo mismo. Y como Cuerpo de Cristo tenéis que abriros al mundo, y salvar el mundo. El mundo es vuestro, tratad de no veros a vosotros sino al mundo, salvando al mundo os salváis a vosotros mismos. Aprended a amar y abriros al mundo, que viéndoles como Cuerpo de Cristo es fácil amar a los demás.

¡Qué sencillo y qué difícil!, pensaba yo. Me sigue pareciendo que el Padre Nuestro es la oración más difícil que rezo, porque a veces me atasco con el ‘Hágase tu voluntad’ o con el ‘así como también perdonamos a los que nos ofenden’, y ahora viene el padre Giovanni y ¡bang! justo hace dos dianas de un golpe. Sé  que el Espíritu me está mandando un mensaje de atención vía exprés.

Nuestras conciencias occidentales fueron sacudidas nuevamente cuando el Padre Giovanni nos llamaba a salir de nuestras cómodas vidas, incluso a aquellos que por sus muchas primaveras piensan que ya no tienen nada que ofrecer. Y no sólo nos llamaba a ser testigos, sino defensores de lo que es verdadero, grandioso y realmente importa en la vida. Nos llamaba a responder a nuestra vocación con obras y oraciones, a sentir que tenemos el poder en nuestras manos porque somos el Cuerpo de Cristo hoy, a ofrecer nuestro trabajo al Padre Celestial. Decía: Seamos universales, católicos. Jesús nos ama a cada uno de nosotros. ¡Estos son tiempos benditos! Pues, con María como intercesora y madre de todas las naciones, estamos listos para entender el amor de Cristo, el  poder de la Resurrección, y comunicarlo al mundo. Despertad y sed universales, que Dios comparte su vida y su amor con nosotros cada día.

Como en ocasiones anteriores el entusiasmo del Padre Giovanni  se contagia, evangelización de palabra y obra; todo un ejemplo a seguir. Y yo pienso en el celo de San Pablo, misionero infatigable, dirigiéndose a los Gálatas: Estoy crucificado con Cristo y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí, Gal 2,20. ¿Qué nos diría hoy a nosotros? ¿Qué me diría hoy a mí? Si la Cuaresma era preparación para que el hombre viejo muriera, con la Resurrección de Cristo, en su Pascua, yo también debería poder decir lo mismo, que ya no soy yo sino Cristo el que vive en mí. ¿Lo habré logrado? Creo que no del todo, pero este es un proceso de conversión para el que sigo pidiendo ayuda al Señor. No obstante, aparecen entonces rondando por mi mente otras palabras, de Santa Teresa de Jesús, que me reclaman acción y me recuerdan que Jesucristo, el Buen Pastor, vino a salvar a las ovejas perdidas, que se sacrificó por todos, buenos y malos,  y que Dios se sirve hasta de los renglones torcidos como yo para hacer su obra.  Os invito a que también oigáis estas palabras dirigiéndose a vosotros y a que les deis vida.

Cristo no tiene otro cuerpo que el tuyo y no tiene otras manos sino las tuyas. Sus únicos pies son los tuyos y tuyos son los ojos con los que la compasión de Cristo mira al mundo. Tuyos son los pies con los que camina para ir haciendo el bien, tuyas son las manos con las que ahora tiene que bendecirnos. ¡Gracias, Señor, por dejarnos participar en tu obra de salvación!

Menchu, Preston (Inglaterra)

Andaba yo pensando estos días en las figuras de María Magdalena y de los discípulos de Emaús el día de la resurrección y me preguntaba por qué no podían reconocer al Señor. Sería que ellos no podían reconocerle o tal vez que Él no se revelaba a ellos. Luego vi a mis hijas haciendo los deberes y caí en la cuenta de que no se puede pasar a hacer divisiones sin saber sumar, sin estar preparados para el paso siguiente; por lo que me dije a mí misma que en el caso de los discípulos y María no podían ver al Señor Resucitado porque no estaban listos.

Después pienso que estaban atemorizados por la evolución de los acontecimientos, no habían comprendido aún que su maestro, el Hijo de Dios, debía morir y resucitar para poder salvarnos. Y sigo ahondando en el no estar preparados para esa revelación. Sin embargo, en el camino, poco a poco, intuyen algo que no aciertan a comprender hasta que Dios se les revela en el partir el pan. Es entonces cuando sus ojos se abren y Dios les hace participes de su voluntad, de su Historia de Salvación. Pero son esos mismos discípulos amedrentados, esa misma María que no le reconoce, los que el Señor envía primero a proclamar la Buena Nueva.

No son Pedro, ni Juan, que luego tienen una misión más grande que cumplir, sino figuras anónimas, ni siquiera sabemos el nombre de esos discípulos, y de María tampoco se sabe más. En cambio son ellos los que tienen el honor de ser esos primeros enviados por Nuestro Señor Jesucristo. Entonces caigo en la cuenta, esos discípulos anónimos somos tú y yo, que a veces con miedo, a veces sin tener clara la visión global, somos enviados a los demás, a llevarles las Buena Nueva del Evangelio. No somos Pedro ni el Papa. Tampoco somos los Apóstoles, Cardenales, Obispos, ni parte del clero. Somos esas figuras anónimas que llevan el sencillo mensaje de Dios, Su inmenso amor por todos los hombres, al resto de nuestros hermanos y hermanas en las pequeñas cosas de cada día.

Me preguntaba a veces por qué veo ahora tan claro lo que antes no podía, y, tras la reflexión anterior, digo que no estaba lista, que yo también tenía miedo, que Dios se me ha ido revelando poco a poco según iba estando preparada para el siguiente paso, según iba caminando con Él. Para después preguntarme y preguntarle qué será lo que Dios quiere ahora de mí.

De repente, me viene a la cabeza una iniciativa del anterior Obispo de Lancaster, Monseñor Patrick O’ Donahue; una serie llamada ‘Fit for Mission’ (Listos para la Misión), que abarcaba el ‘Listos para la Misión en la Escuela, en la Iglesia, en el Matrimonio’. Iniciativa que comenzó en el 2007, tratando de facilitar que cada ámbito de la vida de la Diócesis sea lugar para un rico y vivo encuentro con Nuestro Maestro Resucitado. Y en la que se exhortaba a que cada uno de nosotros reconociésemos la llamada que Nuestro Señor nos hace en primera persona a proclamar con confianza el Evangelio, especialmente necesaria en medio de una sociedad que deja a Dios al margen de su vida.

Así pues, yo creo que para mí esa llamada a la Nueva Evangelización, a la que su Santidad el Papa nos anima incansablemente, me lleva a compartir estas palabras con vosotros; a llevar siempre mi crucifijo de la JMJ colgado al cuello; a tratar de que mi vida no desdiga mis palabras; a participar en su banquete, la Eucaristía; a meditar sus palabras de Vida eterna; a orar continuamente y a dar las gracias a Dios en todo momento por haberme concedido la gracia de poder anunciar su mensaje. Os animo a que Le escuchéis dirigiéndose a vosotros ‘Id en mi Nombre, para que, porque creéis, otros puedan saber que Yo vivo’. ‘Gratis habéis recibido, dadlo gratis’, como reza en un precioso himno inglés. ¡Gracias Señor por tu Bondad!

Menchu, Preston (Inglaterra)

Los 50 chavales de la Diócesis de Lancaster que vivieron la JMJ 2011 de Madrid.

El pasado noviembre, en un día de preparación para adviento de la Asociación de Mujeres de la Diócesis de Lancaster se nos proponía un curioso ejercicio: Pensar en aquellos que habían sido nuestros evangelizadores en el pasado. La cosa no podía estar más clara para mí, inmediatamente pensé en mis padres. Los primeros evangelizadores, los que nos transmitieron la fe de sus mayores, los que nos enseñaron a amar a ese Dios misericordioso que, en su infinito amor a nosotros, Sus criaturas, entrego su propia vida por nuestra salvación. Los que nos llevaron a Su casa, a compartir Su pan, los que con su ejemplo nos alentaron a confiar en Dios omnipotente, a no tener miedo porque Él está siempre con nosotros.

Luego me vino a la memoria la sonrisa amplia y franca del Hermano Sebastián, que venía cada jueves al cole a contarnos ‘vidas de santos’, poniendo, con los ejemplos, en nuestras jóvenes mentes alegría y la santidad al alcance de nuestras pequeñas manos. Mi deuda de gratitud con él es eterna. Me acuerdo con cariño del Padre Isaac Vega, que confió en mí para ayudar a preparar la iglesia para las misas. Después mi mente aterriza junto a mis Hermanas del Amor de Dios, Sor Ángeles Fernández y su música, Sor María Cerezal y su visión de la vida a través de la pintura, y sobre todo mi mentora, mi amiga, Sor Dolores Aguia. Pienso qué hubiese sido de mí sin la cuidada formación que recibí de ellas. De su mano descubrí a Dios y su grandeza en toda la Creación, adquirí consciencia de ser un instrumento Suyo, crecí como persona, me afirmé en la fe, comencé a cuestionarme y a cuestionarlo todo, aprendí a permanecer firme en mis creencias aunque no estuvieran de moda, me preparé para vivir la vida de fe. Sus consejos, sus oraciones y sus lecciones de amor me acompañan siempre.

 Recuerdo cariñosamente al Hermano Baños, que me enseñó que ciencia y fe no van reñidas, sino de la mano, y al Hermano Chicote que con su bondad me animó a seguir caminando. Pienso… ¿a ver quién más? Seguro me dejo a un montón de gente, que tropecé en el Camino, a veces accidental y puntualmente, pero que me dejaron ver el rostro del Señor en sus rostros y Su magnificencia en sus actos. Y…, pero no hay tiempo ya. Ahora pensando tal vez que en este presente que vivimos nos ha llegado el turno de pasar el testigo, de ser nosotros los evangelizadores… Pues no, se nos propone que reflexionemos sobre quienes son en este momento nuestros evangelizadores. ¡Ummm! ¡Qué interesante!, pienso yo. Y en mi cabeza aparecen sin mucho esfuerzo, mis dos hijas, que son templos e instrumentos del Espíritu y que me abren cada día una ventana a la Vida, nuestro Señor Jesucristo, con los ojos nuevos y limpios de los niños. Más tarde, pienso en todos aquellos, que aun yo viviendo en país extraño, me han abierto sus corazones y me han hecho sentir parte de la gran Comunidad de Creyentes; que con su ejemplo de vida cristiana, fe y caridad, me han dado esperanza en la renovación de la Iglesia de la vieja Europa.

Aparecen entonces en mi mente la pasada JMJ, para mí siempre presente. Nunca he sentido tan vivamente el pertenecer a Tu Cuerpo, tu Iglesia Universal. Me acuerdo de la humildad del Padre Jesús Chavarría, que decía no haber podido servir de mucho; pero que sin su llamada al voluntariado, ni yo, ni otros muchos hubiésemos pensado que podíamos servir en algo. Pienso en el Padre Luis Melchor que, a pesar de estar hasta las cejas de trabajo, siempre tenía unos minutos para escucharme y darme consejo. Pienso en el lujazo de poder haber compartido desafíos, dificultades, esfuerzos y sobre todo fe con otros voluntarios, para los que no había más que espíritu de sacrificio, de servicio a los demás, hasta olvidándose de sí mismos. Recuerdo con mucho cariño a, si me lo permitís, ‘mis’ peregrinos colombianos y polacos, que me demostraron la magnanimidad del amor de ese Dios Padre que cuida de todos sus hijos, por remotos que estén y que compartieron conmigo experiencias de apostolado, de testimonio y de fe.

Me acuerdo de la alegría, casi infantil, en la cara del Papa Benedicto y sus palabras de Vida, especialmente en su aliento a los voluntarios. Me acuerdo también de la humanidad y generosidad de mi gente, el pueblo de Madrid, que nos apoyó en todo momento. Incluso agradezco al Señor y rezo por aquellos que no estaban de acuerdo, gracias a ellos hubo más testimonios de fe y brilló aún más el amor al prójimo. Y, cómo no, también me acuerdo de ‘mis otros’ peregrinos, los 50 chavales de la Diócesis de Lancaster que fueron a vivir la JMJ llevados de la mano generosa del Padre Philip Conner. A ellos les agradezco que me dejaran también compartir su fe, su preparación y reencuentros, y dejarme experimentar la alegría de lo que se ha llamado ‘revolución silenciosa’ de la juventud.

Bendito y Alabado seas por siempre Señor, por enviar trabajadores a tu viña, por no dejar de recoger la mies. Benditos sean todos esos miembros de todo Tu Cuerpo, que constante y silenciosamente nos evangelizan. Gracias por sus ejemplos, sus palabras, sus alientos, sus cansancios y desvelos; por su alegría, por su esperanza, por su fe; por proclamarnos tus Buenas Nuevas y llevarnos a Ti. Que el Dios Misericordioso y Trino los bendiga por siempre. Bendito y alabado seas por siempre, Señor. Amén.

Menchu, Preston (Inglaterra)

Nuestra Semana Santa difiere un poco de la que conozco en Madrid. Aquí no hay procesiones ni pasos, por ejemplo. De hecho, los niños tienen cole hasta el Miércoles Santo en primaria y hasta el Jueves en secundaria, siendo un día laboral normal. El Viernes Santo sí es fiesta, pero el Sábado Santo, no. Todo lo cual no impide que se viva profunda y sentidamente la Pasión y la Resurrección del Señor.

Comenzaré contándoos que el Jueves Santo, en la Catedral de San Pedro de Lancaster, se ofició una misa solemne en la que fueron bendecidos los Santos Oleosque, posteriormente, distribuidos por cada parroquia, cubrirán las necesidades de Sagrados Oleos para los sacramentos durante este año. Me impresionó la Renovación de Votos del Servicio Sacerdotal, del clero de la Diócesis. Me encantó la solemne procesión de los Santos Oleos hasta el altar, y cómo Monseñor Michael Campbell bendecía primero el óleo de los enfermos, antes de terminar la oración eucarística, y el óleo de los catecúmenos, tras ella. También me llamó la atención cómo añadía un bálsamo al óleo del crisma, y, tras una oración comunitaria, echaba su aliento sobre él, para, posteriormente, él y todos los demás sacerdotes concelebrantes extender sus manos derechas hacia el óleo mientras Monseñor Campbell rezaba la oración de consagración y nos recordaba que serviría para ‘renacer del agua y del Espíritu’.

                  

En mi parroquia, St. Gregorio el Grande, Preston, además de Estaciones de la Cruz y Confesiones los tres primeros días de la semana, ha habido unas celebraciones muy emotivas durante el Triduo:

  • El jueves santo, durante la Misa de la Ultima Cena, se realiza un lavatorio un poco diferente. Se colocan seis ‘estaciones’ en las esquinas y centro de los laterales del templo, de las que se encarga un voluntario, y vamos por turno, mayores y pequeños, lavándonos unos a otros los pies para recordarnos la vocación de servicio que Nuestro Señor Jesucristo nos propone en el Evangelio del día (Jn 13,14-15). Antes del Ofertorio tres voluntarios presentan los Oleos, esta vez en tamaño reducido. Se llama primero al óleo del bautismo y nuestro párroco, el padre Ted Gannon, explica que se usa para ungir en el corazón a los que van a ser bautizados; después se llama al óleo del crisma, para ungir en la cabeza a los que van a ser bautizados y a los que van a ser confirmados en la fe; y, por último, se llama al óleo de los enfermos, para ungir a los enfermos y moribundos. La celebración concluye con el traspaso del Santísimo al sencillo Monumento: patena y cáliz cubiertos sobre una mesa con una pequeña cruz tendida encima y una vela encendida, más dos simples floreros con flores blancas a los pies de la mesa. La exposición dura hasta las 10 p.m. Aquí no da tiempo a recorrer iglesias haciendo ‘Estaciones’, dadas las largas distancias y la coincidencia de horarios.
  • El viernes santo, Celebración de la Pasión del Señor. Un momento muy emotivo se produjo cuando el padre Ted nos invitó a descalzarnos en señal de humildad y a venerar por turno la sencillísima Cruz de tosca madera, en la forma que cada uno quisiera: arrodillándose, inclinando la cabeza, con una reverencia o besando la Cruz. Posteriormente, al anochecer, tuvimos la Oración en la Tumba.Nos encontramos el templo en semipenumbra con las luces de las velas encima y a los pies de la Cruz de madera usada en la tarde. Y una especie de ‘camilla’ cubierta con una tela blanca a los pies del altar, en medio del pasillo central, sobre la que reposaba el Cirio Pascual de este año, acompañado de un sencillo candelabro con velas pequeñas, unos ‘clavos’, un platillo con óleo y otro platillo con especias y hierbas aromáticas.

Durante la Oración Vespertina (Liturgia de las Horas), se invitó a acercarse voluntariamente, tomar y desenroscar uno de los clavos, rellenar el interior con la mezcla que hiciéramos de hierbas y especias, representando la manera de preparar el cuerpo para sepultarlo de los Judíos (Jn 19, 40), y luego clavarlo en el Cirio Pascual. Había cinco clavos: los dos primeros, el Alfa y el Omega, arriba y abajo del dibujo del cordero pascual sobre el candelabro que representa los 7 días de la Creación. Y luego los otros tres clavos en los brazos de esa simbólica cruz y que representan los clavos en las manos y pies del Señor. Para continuar con otro simbolismo, nos ungimos unos a otros haciendo con el óleo una cruz en la cabeza, en representación de ser la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

También el viernes santo.Preston, cuyo emblema es un Cordero Pascual y las letras PP (Princeps Pacis), celebra unas fiestas especiales cada 20 años, llamadas ‘Guild’, basadas en las tradiciones medievales gremiales que datan del siglo XII. De ahí que este año se haya realizado un evento especial, transmitido por la BBC, llamado la ‘Pasión de Preston’. El programa mezclaba momentos de la Pasión de Nuestro Señor con los sufrimientos y entrega por los demás de sus ciudadanos en tres episodios dramáticos de su historia. Motivo por el cual se transformó la Estación Central de Autobuses en un improvisado Gólgota. Allí se colocaron tres cruces, se hicieron cruces en distintos momentos con fotos, cartas y ropas de gente que ha dado su vida por otros, y se creó una gran corona de espinas en un parque adyacente con banderolas. Todo amenizado por varias corales populares que cantaron himnos durante todo el evento. Algo tremendamente emotivo.

   

  • Sábado Santo: La Vigilia Pascual.Entramos en el templo para volver a salir al poco tiempo a los jardines provistos de velas sin encender. Afuera había un pequeño fuego quemando ramas no muy secas. Y nuestro párroco comenzó la celebración del Lucernariumcon una oración, bendición del fuego y el encendido del Cirio Pascual preparado la víspera, mientras íbamos cantando: ‘La Luz de Cristo. Gracias a Dios’. Después, a oscuras y en silencio, entramos todos en el templo. También en tinieblas y en tres pasos fuimos encendiendo nuestras velas a partir del Cirio Pascual. Nos reunimos alrededor del Cirio Pascual, al lado del ambón, siempre a oscuras, y dio comienzo la Proclamación de la Pascua, con cantos y oraciones. La Liturgia de la Palabra fue larga, mezclando lecturas del Antiguo Testamento y Salmos hasta el Gloria. Tras la homilía volvimos a encender las velas para la Liturgia Bautismal. Como este año no teníamos candidatos a ser bautizados se usó la Pila Bautismal para verter agua, bendecirla y proseguir, siempre a oscuras, por turno a bendecirnos con ese agua nueva. Para el Ofertorio recuperamos definitivamente la iluminación de la iglesia. Al acabar la celebración, todo es alegría, porque nuestro Salvador ha resucitado. ¡Gloria in Excelsis Deo! Al mismo tiempo, durante la Vigilia Pascual, en el Ordinariato de Nuestra Señora de Walsingham, bajo el patronazgo del Beato John Henry Newman, para anglicanos que entran en la Iglesia Católica Romana, se celebraba la incorporación de 39 anglicanos de Darlington, Yorkshire del Norte.

¡Cuán increíble es el poder de la Luz, nuestro Señor Jesucristo, Príncipe de la Paz, Resucitado! ¡Aleluya, Aleluya! Gracias por morir y resucitar por todos nosotros. ¡Aleluya, Aleluya!

Menchu, Preston (Inglaterra)

He tenido la suerte de poder acompañar al coro y a la orquesta de la JMJ a Roma, a un acto de agradecimiento al Papa por su visita a Madrid el pasado mes de Agosto. El viaje fue genial en todos los sentidos. El coro y la orquesta, compuesto por voluntarios principalmente jóvenes, algún que otro menos joven y niños incluso. Todos estaban entregados a sus ensayos para que todo saliera perfecto. Todos, siendo de diferentes lugares, edades, formas de ser y de pensar, en una perfecta armonía dentro y fuera de los ensayos, unidos por una misma ilusión: hacer disfrutar al Papa, agradecerle de la mejor manera que saben ellos, con música,  su visita a Madrid.

La organización, mejor dicho, los organizadores, perfectos. Qué paciencia, alegría y buen hacer los de Purita, Clara, Miriam, Pedro y Borja. Espectaculares. Sorteando y solucionando dificultades de manera que nadie era consciente de que las había. Sin perder la sonrisa ni la profesionalidad, haciendo fácil lo difícil y sin pretender llevarse medalla alguna por ello.

Por fin, el gran día. Ante un Papa emocionado y sin ningunas ganas de irse, tocaron y cantaron varias piezas. Emocionante el Totus Tuus dedicado a nuestro querido Juan Pablo II; Kuzmá, el compositor ruso que lo creó, consiguió que se nos pusieran los pelos de punta a todos los presentes. El momento más emotivo, la canción de cuna alemana que la madre del Papa les cantaba a él y a su hermano cuando eran pequeños. ¡Qué belleza! El Papa, al que ya le hacían gestos de que tenía que irse, se acercaba a los músicos, los bendecía, les saludaba y miraba a ver si podía quedarse un poquito más… Pero no pudo ser. El Papa nos muestra una vez más que mandar es servir, olvidarse de lo que quiere uno, de la propia vida, de los propios gustos, aún en lo más pequeño, y que el que sabe mandar sabe obedecer.

Entre gritos, vítores, saludos efusivos y alegres de todos los que llenábamos la sala, en su gran mayoría jóvenes el Papa habló y nos invitó a ser como aquellos apóstoles de la primera hora, misioneros de Cristo entre vuestros familiares, amigos y conocidos, en vuestros ambientes de estudio o trabajo, entre los pobres y enfermos, hablad de su amor y bondad con sencillez, sin complejos ni temores. El mismo Cristo os dará fortaleza para ello.

¿Qué tiene este Papa, ya anciano, que conecta de manera impresionante con jóvenes y mayores? Es la fuerza del Espíritu Santo que lleva en él y que no hizo esperar sus frutos como en los primeros Apóstoles. Cuántas confesiones nuevas después de años alejados se dieron en estos días, y entre otras confidencias de algún joven, me quedo con una después de una misa con todo el grupo: En esta misa me he dado cuenta de lo que Cristo ha hecho por mí. He decidido que  desde hoy, me voy a encontrar con él todos los Domingos. No hay mejor comienzo para la aventura que Jesús quiere vivir con este joven y con todo el que quiera ser su amigo.

María Echanove, Madrid.

Este año se ha vuelto a celebrar en Madrid y en muchas otras ciudades de España y del mundo entero, el día por la vida. Digo celebrar, porque aquello fue una fiesta, un momento de darnos cuenta del inmenso regalo que es la vida propia y la de los demás.

 Todos contamos, nadie sobra en este planeta que se empeña en seguir haciendo categorías entre los seres humanos. Tú no puedes nacer porque tu madre no puede mantenerte; tú no, porque tienes una u otra enfermedad; tú no, porque no has sido deseado; tú no, porque tu madre es muy joven, muy mayor, inmigrante…  Tu vida no vale porque estás enfermo, porque no produces, porque no piensas como yo…  Ante tanta negatividad, surge un clamor de miles de personas que dicen SI a la Vida sin condiciones. Sí, porque la dignidad humana está por encima de la supuesta eficacia y perfección de la persona; sí, porque lo que verdaderamente significa al ser humano y lo dignifica, es la capacidad de amar y ser amado, sea cual sea su credo, tamaño, pensamiento,  situación económica, raza, sexo, inteligencia, capacidad etc.

Entre este clamor, testimonios. Gente auténtica que se ha comprometido a ese sí a la vida cada día. Que ha apostado por ello, no sólo teóricamente, que también, si no que lo ha hecho vida, en su vida y en la de los que le rodean. A mí personalmente, me impactó Irene Villa. ¡Qué mujer! Embaraza de unos meses, estrenando piernas nuevas, lo que contó es digno de que lo oiga toda España. Seguro que está por internet. A quien lea estas líneas, le recomendaría que lo buscase. Merece la pena. Me quedo con una frase: Ni siquiera tu padre, ni siquiera tu madre te pueden quitar tu derecho a la vida. Y ella sabe bien de lo que habla. En el momento del atentado que sufrió, amputadas sus dos piernas, la cara destrozada, el cuerpo, irreconocible…, hubo quien pensó que era mejor que muriera… Lo que se hubiese perdido España, ella misma, su familia, su marido, la gente que la quiere, y…ese bebé que lleva dentro con tanto amor y que no hubiera existido.

Claro que si oyes a esa madre de familia numerosa, con tres hijos adoptados, una sonrisa en la boca y en los ojos y en toda la cara, dos con síndrome de Down y otro con problemas visuales (en total 13) que hablaba de que su familia está completa gracias a sus hijos adoptados y que da las gracias a las madres biológicas por haber seguido adelante con su embarazo… También se te ponen los pelos de punta. Y aquella abuelita a la que hubo gente que no quería que naciese y ha sido pilar de su familia… Etc, etc.

Vamos, que quien no pudiera ir, le merece la pena verlo y sobre todo oírlo y, más que todo, vivirlo. Transmitir en esta sociedad que tenemos, capaz de lo mejor y de lo peor, un Sí a la vida, que crezca y que empape nuestras calles, nuestras casas, los corazones de tantas personas a las que se les niega la posibilidad de seguir adelante con su embarazo, a las que se les presiona para que aborten, a las que no se les tiende una mano amiga que le ayude en momentos difíciles, a los políticos que pueden hacer leyes que protejan al anciano, a la mujer embarazada, a los enfermos, a los niños no nacidos… Y así, entre todos, haremos un mundo más humano, más justo, en definitiva, más lleno de amor y felicidad.

¿Piensas que es una utopía? Probemos a que no falte nuestro personal granito de arena…

María Echanove, Madrid.

            

Tu palabra es antorcha de mis pasos,                          es la luz en mi sendero, Sal 119, 105. 

Creo que me he pasado la vida haciendo preguntas al Señor. Cuando tenía 14 años le preguntaba: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? Cuando tenía 18 años le preguntaba para qué servía yo y, más tarde, cuál era mi camino. Cuando fui a hacer mis votos matrimoniales, si seriamos capaces de vivir cristianamente hasta que la muerte nos separase. Cuando nacieron mis hijas le preguntaba si sería capaz de educarlas en la fe… Y hay una constante a través de mi vida: ¿Cuál es mi camino? ¿Dónde me quieres?

El para qué, el cómo y el cuándo ya los pondrá el Espíritu cuando lo crea conveniente. Ahora me he dado cuenta, haciendo mías las palabras del Beato Cardenal John Henry Newman, de que, tal vez, nunca llegue en esta vida a saber la razón, el propósito de mi existencia. Pero soy consciente de que Dios, en su misericordia, me tiene entre sus elegidos, aunque tampoco sé por qué yo; me basta echar la vista atrás para ver su mano poderosa guiándome hasta aquí. Y me noto como una pequeñísima célula de ese Todo, del gran Cuerpo de Cristo, la Iglesia con su cabeza, nuestro Señor Jesucristo. No importa que mi papel sea pequeño, si sirve a sus propósitos.

No recuerdo quién dijo: Cuidado con lo que pedís al Señor, porque se puede hacer realidad. Y, ciertamente, sé que Dios me contesta, tal vez no en la manera que yo pensaba, o cuando yo lo esperaba; pero siempre lo hace. Unas veces la respuesta viene en sus Palabras de Vida Eterna; otras, a través de otros labios. Como no hace mucho, justo antes de la Eucaristía, cuando trataba de encontrar unos instantes de calma interior, a pesar de mis dos inquietas niñas. Mi hija mayor me preguntó de repente si tenía sed de Dios’. Tras unos segundos de confusión por la sorpresa, contesté que sí y ella me dijo con una gran sonrisa: Pues entonces, mamá, tienes que ir a recibirle. Tanta sabiduría en alguien tan pequeño, no podía ser más que obra del Espíritu Santo que habita en ella, y una respuesta a una pregunta que había formulado hacía tiempo.

Todavía quiero saber, pero ahora sé que estoy en mi camino, que es Él. Ya no quiero ver todo el horizonte, es suficiente con que su luz ilumine mi siguiente paso, cf. Sal 119:105, que a veces no es andar hacia delante, sino darse la vuelta y revisar lo andado, redescubrir la vocación y verla con nuevos ojos, para poder seguir caminando con Él y en Él. Siempre me ha costado mucho entender eso de ser llamados a la santidad. ¿Quién? ¿Yo? Si yo no soy nada. Y entonces me llega un mensaje vía las palabras de James Martin SJ, autor de ‘Mi vida con los Santos’, ed. Loyola Press, y editor cultural de la revista católica ‘América’, en las que dice que ser santo tan sólo significa ser uno mismo, ni más, ni, lo más importante, tampoco menos. Pues a todos nos han sido dados unos talentos con los que ayudar en la construcción del Reino de Dios, cf. 1Cor 12. Lo que en términos de la Beata Madre Teresa significa: Yo puedo hacer cosas que tú no; tú cosas que yo no puedo hacer. Vayamos juntos a hacer algo hermoso para Dios.

Gracias Señor por regalarme la gracia de tu continua presencia en mi vida, de dar solución a mis dudas y de permitirme colaborar contigo, trabajar por tu Reino. Amén.

Menchu, Preston (Inglaterra)

Supongo que cada uno vive su propia Cuaresma y Semana Santa. La parroquia y la diócesis, si me lo permitís, nos presentan un generoso menú degustación y cada uno se sirve los platos que más le gustan al alma, según el hambre que el Espíritu le da.

Para ubicarse. Estamos en esta parte de Inglaterra, el Noroeste, a una hora en coche al norte de Liverpool y Manchester, donde vive el mayor número de Católicos de toda Inglaterra. Nuestra Diócesis, Lancaster, atiende una vasta zona: Cumbria, (la región de los Lagos), y Lancashire, el país de la ‘Rosa roja’. Y mi parroquia en estos lares es St. Gregory the Great, (San Gregorio el Grande), Preston; una parroquia con una población de alrededor de 3000 católicos, de los cuales unos 260 celebran regularmente el Día del Señor en Su casa, sumando los que participan en la Eucaristía y en las Vísperas. Un solo sacerdote y un diácono se encargan de atender la parroquia. Y disfrutamos de un templo grande y bonito, que lleva casi 76 años consagrado.

Este año hemos tenido en ese menú degustación del que os hablaba muchas iniciativas interesantes. La primera, de la que a lo mejor os ha llegado información por la repercusión que está teniendo, ha sido preparada desde la Diócesis y se llama ‘La Luz está en ti’. Se están abriendo todos los templos de la Diócesis, los miércoles de 7 a 8 p. m., para que todo el mundo tenga la oportunidad de acercarse a recibir el Sacramento de la Confesión. Nuestro obispo, Monseñor Michael Campbell, hace mucho hincapié en que para todos aquellos alejados de la casa materna, la Iglesia, esta es la oportunidad de regresar y reconciliarse con nuestro misericordioso Dios Padre.

La segunda iniciativa nos la ha servido, como en años anteriores, nuestro párroco, el Padre Ted Gannon. Se trata de una ‘Semana de Oración Guiada’. Una serie de encuentros individuales con un compañero guía cualificado, que nos dirige en la meditación y reflexión individual, y que van acompañados de reuniones comunitarias de meditación, al inicio y final de esa semana. A este tiempo tan especial le llamo mi ‘limpieza general de primavera’; una necesidad, una oportunidad más de arreglarme para poder presentarme algo más limpita ante el Señor en su Pascua.

Además durante esta Cuaresma estamos disfrutando de un lujazo. Tenemos el templo abierto todos los días, de 8 a. m. a 5 p. m., para saludar en cualquier momento al Señor en su casa, charlar un ratito con Él y contarle nuestras cuitas. Algo que echaba mucho de menos desde que vine de Madrid. Mis dos niñas y yo nos pasamos al salir del cole (están en Primaria), para hacer una Estación de la Cruz, lo que tiene fascinada a mi hija pequeña que de siempre se ha quedado ‘hipnotizada’ delante de las Estaciones del Via Crucis. Y les gusta mucho, como ir a rezarle al Santísimo, delante del sagrario, que en nuestra parroquia está detrás del altar y debajo del gran Crucifijo que pende del techo.

A todo ello se suman las Misas o Liturgias de la Palabra organizadas para cada curso de Primaria, la administración del Sacramento de Unción de Enfermos en un acto comunitario, los esfuerzos por ayudar a los menos afortunados a través de las iniciativas de CAFOD, (Caritas Misionera), o las Misiones de los Hermanos Xavieristas en el mundo y Via crucis, los domingos por la tarde.

Termino dejando aquí unas palabras que leí en la red hace unos días:

‘En esta Cuaresma, dedica un poco de tiempo a permanecer delante del espejo del amor de Dios. Adorna tu cara con el brillo de la esperanza. Pule tu corazón y recuerda que el Señor murió por tí. Dona la túnica de la Fé y consagra tu cabeza con la corona de la salvación. Prepárate para la Pascua. Tu Principe resucitado estará pronto aquí’.

Menchu, Preston (Inglaterra)

                

He estado en la parroquia de Nuestra Señora de las Delicias en Madrid, participando en la celebración del Séder. Me ha encantado y mi fe se ha renovado y, claro, mi amor a abrazado a toda la humanidad. El Séder es la celebración de la Pascua judía, de la que nace nuestra Eucaristía. Ha sido impresionante estar presente en una cena semejante a la última cena de Jesús, pues a los ritos judíos se han añadido los que introdujo Jesús, como el lavatorio de los pies. Si queréis leer una descripción de la fiesta, podéis hacerlo en http://impresionesdelarealidad.wordpress.com, yo quiero hablaros de mis sentimientos, de lo que experimenté con los hermanos y hermanas, cristianos y judíos, esa noche maravillosa.

Cristo Jesús instituyó la Eucaristía en la celebración del Séder. El fue el padre de familia que nos dio la bienvenida, según la costumbre de Israel, el pueblo escogido por Dios. Esta acogida del Señor nos invita a formar parte de su nuevo pueblo elegido. Es muy emocionante poder compartir con nuestros hermanos y con los mayores en la fe la Pascua hebrea unida en Cristo a nuestra Vigilia Pascual.

El empezar con el salmo 122, compartir cantando la alegría de ir a Jerusalén todos unidos, ha sido para mí vivir las primicias de la Jerusalén celestial, pues realmente he vivido este encuentro de los hijos de Dios en un solo Espíritu, en la misma Rúah que envía Dios como alimento, para que unidos en su fuerza alentadora seamos cor unus et anima una con Cristo en el Padre por el Espíritu. Y como el Espíritu separó las tinieblas de la luz, tan importante para un judío en las alegrías (como en la Hanukkáh) y tan importante para un cristiano, cuyo lucero en el camino es Cristo, un grupo de mujeres ha encendido las candelas. Este gesto me ha resultado, en mi condición de mujer,  muy especial, pues la luz origina vida, como la mujer. El Señor me ha dejado encender la luz del Séder por medio de las hermanas que, en comunión, la encendían conmigo en el corazón. Porque dar luz es santificarse y el Señor nos invita con su Pascua a ser luz para crecer juntos en la fe.

Además, el ver cómo el párroco ejercía de padre de familia entre judíos y cristianos y que, no sólo ejercía, sino que lo era, ha sido como ver a Cristo en la última cena. Con cada detalle, con cada gesto, el amor de Dios penetraba más y más en mí y, cuando estaba llena de su alegría viéndonos a todos unidos en el Padre, ¡entonces ha llegado!, después de comer, esperando la salvación de la esclavitud originada por nuestra desconfianza en YHWH, el abrazo de la paz entre los hermanos. Éramos hombres y mujeres de toda lengua, raza y nación. ¡Qué bonito es estar los hermanos en armonía! El Señor me ha envuelto tanto con su amor que he dado la paz de Cristo con todo mi ser a todos los comensales que me ha sido posible: judíos, cristianos, embajadores… Shalom, la paz del Señor sea con nosotros, y el Espíritu de Dios aleteaba entre nosotros, gozosos. El año próximo en Jerusalén, clamamos. Pronto en la Jerusalén celestial, todos unidos. ¡Maran athá! ¡Maran athá!

Puesto que el Señor nos ha liberado, mantengámonos arraigados y edificados en la Palabra hecha carne, firmes en la fe. Demos, pues, gracias al Señor porque es bueno y eterna es su misericordia. Venid y lo veréis, porque éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Amén.

 Comunidad San Pablo, Valladolid.

Anuncios
 

Una respuesta a “Colaboraciones

  1. M. Letizia Panzetti

    5 de marzo de 2012 at 6:22

    Rafa, gracias por tu comunicación el sabato, a Manoteras. La Palabra de Dios se hace camino entre su pueblo. Gracias. M. Letizia

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: