RSS

Archivos Mensuales: julio 2015

El sermón misional. Lectio divina: Mt 9, 35-11, 1. (Continuación)

Yo os envío

Jesús envía a los doce con unas instrucciones muy concretas. En primer lugar, los destinatarios de la misión serán las ovejas descarriadas de Israel, Mt 10, 6. Más adelante se hablará del testimonio ante los paganos (Mt 10, 18), lo que se corresponde con la práctica de la comunidad primitiva después de la resurrección (Mt 28, 19; Hch 11, 19-24 y el resto del libro). La misión debe empezar por los más cercanos, y ya irá mostrando el Padre el camino a seguir. El mismo Jesús se sentía enviado a Israel (Mt 15, 24), aunque atendió a los paganos que se acercaron a él con fe (Mt 8, 5.28; 15, 22). Dejemos constancia del paralelismo entre Mt 10, 5-6 (paganos, Samaría, Israel) y Hch 1, 8 (Jerusalén, Judea, Samaría, los confines del mundo).

La segunda instrucción se refiere a la naturaleza de la misión: Por el camino proclamad que ya llega el reinado de Dios, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios, Mt 10, 7-8a…

Para leer el artículo completo, haz click en la pestaña Lectio divina.

 
Deja un comentario

Publicado por en 21 de julio de 2015 en Biblia, Lectio Divina

 

Etiquetas: ,

Domingo 14º Ordinario: Ez 2, 2-5; 2Cor 12, 7-10; Mc 6, 1-5.

amor3Marcos nos descubría el domingo pasado la importancia de la fe, de la confianza absoluta en Jesús. El que sufre y se acerca a Jesús creyendo que él es el enviado del Padre con poder se verá libre de su dolor y accederá a una vida nueva. El evangelista nos habla también hoy de la fe con un relato que resulta ser una antítesis del anterior. Si entonces Jesús reconoció que la mujer se curó gracias a su fe (Mc 5, 34) y animó a Jairo a mantenerse firme en la fe (Mc 5, 36), en Nazaret se extraña de la falta de fe de sus paisanos.

Jesús entra en la sinagoga de Nazaret y se pone a enseñar. Hace lo que tiene por costumbre hacer cuando entra en un pueblo. Así había hecho en Cafarnaúm según Mc 1, 21, por ejemplo. Generalmente, la gente se asombra de su enseñanza, a la que suele acompañar un acto de poder, y se asombra y se pregunta quién es Jesús. A veces hay entre los oyentes hombres que esperan incumpla la ley para acusarlo ante las autoridades y desprestigiarlo ante el pueblo (Mc 3, 1-2). Los nazaretanos ni se muestran expectantes ni le acechan para destruirle, simplemente tienen su propia imagen de Jesús. Todos en Nazaret conocen a su familia, una familia sencilla de trabajadores sin títulos académicos, como todas las demás que hay en el pueblo. Y ahora tienen ante ellos a un sabio maestro rodeado de discípulos y capaz de hacer con sus manos auténticos milagros. Realmente absurdo, ¡escandaloso!

Nos tenemos por fieles seguidores de Jesús. Estamos muy familiarizados con él. Charlamos con él en la oración. Experimentamos su salvación en los sacramentos. Leemos los evangelios y otros libros que hablan de él. A lo largo de muchos años nos hemos formado una imagen de él. Me pregunto si no nos aferramos demasiado a esa imagen, hasta el punto de haber hecho de ella un ídolo. El progreso espiritual que nos enseñan los místicos consiste en ir superando las imágenes que nos hacemos de Jesús y los discursos con los que intentamos explicar su misterio. ¿Qué vio san Juan de la Cruz en la cumbre del místico monte Carmelo? ¡Nada! La tentación de reducir a Jesús a los límites de nuestra comprensión y nuestras expectativas es muy fuerte. Si caemos en ella, no seremos agraciados con toda la fuerza de su poder. Jesús no podrá, como no pudo en Nazaret, hacer ningún milagro en nuestra vida.

La Iglesia guarda el depósito de la revelación. Esto no quiere decir que lo sepa todo sobre Jesús. De hecho, cada generación cristiana destaca y centra su experiencia de fe en ciertos aspectos del infinito misterio de Jesús. La Iglesia, motivada por los cambios históricos, los nuevos movimientos culturales, las intuiciones y discusiones internas, relee una y otra vez las Escrituras y la Tradición. En cada relectura, rescata algún rasgo del rostro de Cristo en el que no había reparado, algún aspecto del misterio de la salvación al que no había dado suficiente importancia, algún imperativo que en circunstancias anteriores pasaba desapercibido. Es el Espíritu quien conduce a la Iglesia hacia la verdad plena, hasta el perfecto conocimiento intelectual y experiencial del Misterio allá en el banquete del reino. Si la Iglesia no estuviera atenta a las mociones del Espíritu y se contentara con repetir año tras año lo poco que sabían los antepasados, no se renovaría, no sería testigo creíble del Evangelio ni fermento en la masa cambiante de las sucesivas culturas, y sería un obstáculo para que el Espíritu realice su obra, siempre nueva y sorprendente, entre los hombres.

Rafa Chavarría

 
Deja un comentario

Publicado por en 5 de julio de 2015 en Biblia, Lectio Divina

 

Etiquetas: ,

El sermón misional. Lectio divina: Mt 9, 35-11, 1

fe

Hemos visto a Jesús proclamando el evangelio del reino y liberando a la gente de sus innumerables esclavitudes. Jesús se ha entregado a esta tarea porque el Padre le ha enviado como Hijo partícipe de su propia vida, ungido por el Espíritu Santo. Jesús evangeliza por obediencia al Padre, pero también por imperativo de su propio amor hacia los hombres. Jesús quiere llegar a todos. Para cumplir este deseo escoge apóstoles, les comunica su poder y los envía a la misión con una serie de instrucciones.

1.- Jesús ama a la multitud

Mateo resume en un versículo toda la actividad de Jesús desde el capítulo cinco. Jesús sería un itinerante que enseñaba la buena noticia del reino y curaba toda clase de dolencias (Mt 9, 33). Ahora, se detiene a mirar, a tomar conciencia de la realidad de la gente. Ve demasiada desorientación y excesivo sufrimiento: andaban maltrechos y prostrados, como ovejas sin pastor, Mt 9, 36. Vista y reconocida la situación de la multitud, Jesús se conmovió por ellos. Jesús vive abierto a la verdad y se deja afectar por ella. Estos son los dos primeros pasos del amor: la mente percibe la verdad y el corazón se emociona. Jesús, después de ver y emocionarse, actúa en consecuencia. Ya hemos visto en el sumario que se dedicó a enseñar y curar…

Para leer el artículo completo, haz click en la pestaña Lectio divina.

 
Deja un comentario

Publicado por en 2 de julio de 2015 en Biblia, Lectio Divina, Recursos

 

Etiquetas: , ,