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Archivos Mensuales: junio 2015

Testimonio de fin de curso

Lapascua 1 andadura de nuestro grupo comenzó casi sin pensar a mediados del curso 2013/14. Lógicamente no dio tiempo para mucho, unos comentarios generales a los evangelios de San Marcos y San Mateo. Pero gracias a esas pocas reuniones nos conocimos, y comenzamos este curso sobre la base de unas relaciones amistosas y con la Biblia entre las manos y en el corazón. La Biblia nos ilusionaba, y además Rafa nos la explicaba de forma inteligente, amena y clara.

Comenzamos el curso 2014/15 en Cubas de la Sagra, unidas a los grupos ‘Palabra de Vida’ y ‘Santa María Magdalena’ de la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación ‘San Pablo’ en Madrid. Entonces nos dimos el nombre de Grupo Bíblico ‘San Juan Bautista’, el precursor de la Palabra, el que supo callar cuando ella comenzó a hablar. Aquella jornada de apertura de curso resultó muy completa: charla, oración, convivencia y, al final, la Eucaristía.

El curso que ha terminado ahora ha merecido la pena. Hemos empezado a conocer y a amar la Biblia, y a orar con ella, pues debe iluminar todas las situaciones de nuestra vida. A fin de cuentas, nuestro objetivo no es saber mucho, cosa que no satisface el alma. No. Pretendemos convertirnos, acercarnos al Señor y a los hermanos, vivir en comunión con la Iglesia y rezar con ella. Este curso hemos trabajado San Lucas, Hechos de los Apóstoles y Salmos. Hemos sentido cómo ardía nuestro corazón cuando escuchábamos la Palabra. Hemos compartido reflexiones y experiencias personales, y  nos hemos enriquecido mutuamente con ellas.

Hoy, cuando cerramos el curso, decimos con el salmista “Doy gracias al Señor en la asamblea en compañía de los rectos de corazón”. Y manifestamos nuestra voluntad de seguir creciendo en el conocimiento y amor al Señor. Ahora nos toca un pequeño descanso. En septiembre retomaremos la tarea.

Grupo bíblico ‘San Juan Bautista’.

 

 
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Publicado por en 30 de junio de 2015 en Biblia, Crónicas, Lectio Divina

 

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Domingo 13º Ordinario: Sab 1, 13-15; 2, 23-25; 2Cor 8, 7-9.13-15; Mc 5, 21-43.

jairoHe releído varias veces el texto de Marcos que se proclamará en la misa de este domingo. Es una narración muy plástica, fácil de seguir con la imaginación. Está llena de matices que invitan a una sosegada meditación. En el momento de escribir lo que he vivido durante mi lectio divina no sé por dónde empezar. Así que anotaré a vuelapluma los detalles en los que más me he detenido.

Dos personajes se acercan a Jesús. Del primero se subraya su relevancia en la comunidad de Cafarnaúm y se apunta su nombre: Un jefe de la sinagoga que se llamaba Jairo. El otro personaje es una mujer anónima. Ambos personajes sufren. El, porque su hija se muere. Ella, porque padecía flujos de sangre desde hacía doce años y ningún médico había sido capaz de curarla. No importa quién sea yo. Hombre o mujer, persona principal o plebeya, famoso o desconocido. Como cualquier ser humano sufro, y Jesús, rodeado de una multitud, me espera junto al lago. Yo soy importante para Jesús. Soy objeto de su amor y el destinatario de su misión salvífica.

Jairo se arrodilló ante Jesús y le suplicó con insistencia. Se comportaba como el leproso (Mc 1, 40-41) o la mujer fenicia (Mc 7, 25-30). Sin embargo, la mujer de los flujos de sangre no se presenta ante Jesús ni se arrodilla ante él ni le expone su necesidad. Ella solo le toca el vestido, pensando que eso bastaría para curarse. No importa cómo se acceda a Jesús, con el protocolo establecido o de otra manera. Lo importante es el convencimiento de que Jesús está ahí para salvarme, la fe. Hija tu fe te ha curado, afirmará Jesús, y confortará a Jairo: No temas; basta que tengas fe. Hace dos mil años podía encontrarse a Jesús junto al lago, un Jesús visible y tangible del que la gente hablaba. Hoy está vivo y permanece al alcance de nuestra voz y de nuestra mano, y su Espíritu está pronto para sanarnos. Basta una breve súplica o tocarle el manto, que él ya sabe lo que nos hace falta.

tocando-a-jesúsTanto Jairo como la mujer superarán cierta oposición. A la mujer se oponía la opinión de los médicos que la habían desahuciado. También, la gente que se agolpaba alrededor de Jesús. Ella hará caso omiso a los sabios y creerá a los sencillos que hablaban de los prodigios que hacía Jesús. Y se acabará abriendo paso entre la multitud, superando la tentación de abandonar antes de haberse esforzado todo lo posible. Jairo se enfrentará a una noticia terrible y a un consejo sensato: Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar al Maestro? Será Jesús quien le anime a seguir esperando contra toda esperanza. También Jesús tendrá que cruzar la barrera de los que se reían de él. La vida es un sendero tortuoso en el que nos topamos con muchos obstáculos que dificultan nuestro avance y que afrontamos con gran esfuerzo. Esta andadura nos agota y, en ocasiones, llegamos a sentirnos al borde de la desesperación. Muchas veces nos encontramos en situaciones que no sabemos cómo abordar y, por más que nos esforcemos, somos incapaces de superar. Tenemos que prestar atención a Jesús que nos dice: No temas; basta que tengas fe; y debemos descargar con absoluta confianza nuestro agobio en él y armarnos de paciencia (Mt 11, 8). No olvidemos que somos hijos de un Padre que nos ama y vive atento a nuestras necesidades (Mt 6, 24-34). Además, es un Padre que lo puede todo, aun lo que nosotros calificaríamos, con toda humildad y sentido común, de imposible (Mc 10, 27).

Rafa Chavarría

 
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Publicado por en 28 de junio de 2015 en Biblia, Lectio Divina

 

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Seguir a Jesús. Lectio divina: Mt 8, 18-22; 9, 9-17. (Final)

banquete-de-jesús3.- Fin del seguimiento

Estando Jesús en la casa, sentado a la mesa, Mt 9, 10. El evangelista nos introduce en un banquete en el que Jesús es el anfitrión; le rodean sus discípulos. Muchos recaudadores y pecadores se suman al banquete. Banquete significa amistad, comunión, compartir, abundancia, alegría, felicidad. Este banquete aparece como anticipo de la plenitud del reino que ya se ha inaugurado. Hacia él va el seguidor de Jesús. Más adelante, el evangelista nos presentará una parábola en la que el banquete de boda aparece como imagen del reino consumado (Mt 22, 1-14). Los fariseos no comprenden esta confraternización del Maestro con los recaudadores y los pecadores. Tampoco los discípulos de Juan entienden que los discípulos banqueteen y se olviden de ayunar. Jesús tendrá que explicarse…

Para leer el artículo completo, haz click en la pestaña Lectio divina.

 
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Publicado por en 26 de junio de 2015 en Biblia, Lectio Divina, Recursos

 

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Natividad de S. Juan Bautista: Is 49, 1-6; Hch 13, 22-26; Lc 1, 57-66.80.

Nacimiento-de-Juan-BautistaNoche de San Juan. Muchos están bailando alrededor de las hogueras. Otros saborean las típicas cocas. Los hay que llenan las calles con las ruidosas explosiones y el áspero humo de toda clase de petardos. Yo estoy en casa solo y en silencio. Leo contemplativamente las lecturas de la misa de mañana. La primera nos habla de la elección divina. El evangelio, de la gran misericordia del Señor. La segunda lectura describe en pocas palabras la misión de Juan.

Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó en las entrañas maternas y pronunció mi nombre. Saboreo estas palabras. Desde que yo no era más que una célula mínima, el Señor se interesaba por mí. En realidad era él quien iba tejiendo en el vientre de mi madre ese proyecto suyo que soy yo y que sigue desarrollando hasta su plenitud en el reino. Más aún, él pronunció mi nombre y existí, como ocurriera antes con la luz, el cielo, la tierra, el mar, etc. ‘Proyecto suyo’ he escrito. Sí, no soy un capricho ni el divertimento de una divinidad aburrida. Soy alguien llamado a llevar adelante una misión en constante diálogo con ese Dios Padre – Madre que la diseñó con mis genes. Mi vida tiene sentido a corto y a largo plazo. Entregándome a la alabanza divina y al servicio de los demás, voy creciendo hacia el día de la manifestación de Jesús, cuando lo veré como es y seré como él (1Jn 3, 2-3).

Sabemos que Isabel y Zacarías eran un matrimonio fiel a Dios, pero de edad avanzada y sin hijos (Lc 1, 5-7). Hoy se nos cuenta el nacimiento de su hijo Juan. El evangelista escribe: Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. El Señor es misericordioso por naturaleza. Todas sus actuaciones nacen de su corazón sensible y tienen por objeto liberar a los humanos de sus dolores y conducirles a la felicidad. Los vecinos y parientes de Isabel entendieron así el nacimiento de Juan, por eso la felicitan. Pero será Zacarías quien se eleve por encima del acontecimiento hasta su origen, de modo que empezó a hablar bendiciendo a Dios. La suerte, buena unas veces y mala otras, no rige mi vida. Es Dios, rico en misericordia y leal, quien se hace presente en mi historia. Y, si le dejo hacer, veré prodigios y, si soy honrado, reconoceré su misericordia y le bendeciré.

juan-bautistaJuan fue una gran misericordia para sus padres y también para todo Israel. Fue la voz con la que Dios llamaba a su pueblo una vez más a volverse hacia él, a reconocerle como el que le había sacado de Egipto y le había conducido siempre como un padre, a vivir fielmente la Alianza, a ser santo como él mismo es Santo, a ser feliz. Este discurso de Juan, aunque se acompañara con el gesto ritual del bautismo, era el mismo que el de los antiguos profetas. La originalidad de Juan no estuvo en predicar un bautismo de conversión, sino en anunciar la inminente llegada de Uno, el que cumpliría las promesas hechas a Abrahán, a David, a las sucesivas generaciones de israelitas, el definitivo Salvador de Israel y de cualquiera que respete a Dios. Juan reconoció en Jesús a ese Uno, y lo señaló. Luego se apartó y le dejó hacer. Como Juan, los evangelizadores somos precursores de ese Uno, anunciadores de su inminente llegada, dedos que señalan su presencia. Cuando Jesús se revela y la persona lo reconoce y acoge, el evangelizador se aparta discretamente. El Novio y la novia necesitan estar solos.

Rafa Chavarría

 
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Publicado por en 24 de junio de 2015 en Biblia, Lectio Divina, Liturgia

 

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Acción de gracias de fin de curso.

parroquia-valentín-casimiro

La comunidad parroquial de San Valentín y San Casimiro de Vicálvaro celebró el domingo pasado una fiesta de fin de curso. Hubo misa de acción de gracias y el típico ‘picoteo’ de confraternización. El párroco habló de las grietas que existen en la parroquia como en toda institución humana. Por ellas nos entra el agua y tememos hundirnos. Sin embargo no debemos centrarnos en esas grietas, lo que nos hace quejumbrosos y, a la larga, nos acaba desesperando. Hemos de poner nuestra atención en Jesús y pedirle confiadamente que nos ayude a superar las tempestades. El se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: ¡Silencio, cállate! El viento cesó y vino una gran calma, Mc 4, 39. Jesús tiene hoy el mismo poder, que no se guarda para sí, sino que lo emplea para librarnos de las turbulencias de la vida y para conducirnos al último puerto, el reino de Dios.

La liturgia eucarística comenzó con una procesión de ofrendas ideada para la ocasión. Cada uno de los grupos de la parroquia presentó su ofrenda mientras explicaba la naturaleza del grupo y las actividades que había desarrollado durante el curso. Así, se acercaron al altar representantes de la Adoración Nocturna, de los catequistas, de Cáritas Parroquial, etc. También presentó su ofrenda el grupo bíblico ‘Palabra de Vida’, un cartel que daba cuenta de lo que se había hecho a lo largo del curso. Y copiamos para vosotros el texto que leímos al tiempo que presentábamos nuestra ofrenda:

El curso que ahora clausuramos comenzó para nuestro grupo bíblico ‘Palabra de Vida’ en Cubas de la Sagra. Allí disfrutamos de una jornada de convivencia, acción de gracias y formación, y compartimos sugerencias de mejora para el futuro. En aquella convivencia estuvieron también los otros grupos bíblicos de la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación ‘San Pablo’ en Madrid: ‘Santa María Magdalena’ y ‘San Juan Bautista’.

evangelista-mateoEste curso lo hemos dedicado a profundizar en el evangelio de San Mateo. Nos juntamos todos los segundos martes de cada mes para estudiar el texto bíblico, para escuchar lo que la Palabra tiene que decirnos para nuestra conversión, progreso espiritual y crecimiento comunitario, y para compartir nuestra experiencia de oración bíblica, de lectio divina.

En octubre, mes del Rosario, y en mayo, mes de María, nos hemos reunido para orar con la Madre de Jesús, siguiendo el ejemplo de la primera comunidad cristiana. En dos ocasiones nos juntamos para lo que hemos llamado Lectio divina – Rosario. Meditamos, personalmente y en grupos, los cinco misterios a la luz de los textos bíblicos correspondientes. Después rezamos todos juntos el Rosario según la costumbre.

Somos un grupo de la parroquia al servicio de la parroquia. Por eso estamos aquí, agradeciendo con todos vosotros bajo la presidencia de nuestro párroco las gracias recibidas durante el curso. Contad con nuestra colaboración, que desde nuestro carisma particular echaremos una mano. Y quien tenga curiosidad por la Biblia y se sienta llamado a un diálogo orante con la Palabra ya sabe quiénes somos y dónde encontrarnos.

Grupo bíblico ‘Palabra de Vida’.

 
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Publicado por en 23 de junio de 2015 en Crónicas, Liturgia, Noticias

 

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Domingo 12º Ordinario: Job 38, 1.8-11; 2Cor 5, 14-17; Mc 4, 35-40.

Jesús-tempestadMe decía en cierta ocasión un paisano de Cafarnaúm que el lago era traidor. Es normal que se formen tormentas muy aparatosas en el Mar de Galilea sin previo aviso. En tiempos de Jesús, cuando las barcas eran poco más que cáscaras de nuez, había que ser un experto marinero para salir indemne de una de esas tormentas repentinas. El relato de Marcos es coherente con el lugar y la época. Parece que Jesús quiere descansar después de un largo día pasado atendiendo a la gente, de hablarles del reino de Dios y curar sus dolencias: ‘Vamos a la otra orilla’, dijo a sus discípulos. Y allá van, hacia la orilla este del lago. De repente, un fuerte huracán que levantaba olas enormes. Había que recoger la vela, sujetar los remos, controlar bien el timón y achicar el agua que se acumulaba en el interior del casco. Todos debían echar una mano si no querían hundirse. Mientras los discípulos se aplicaban a la faena, Jesús estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Es posible que estuviera agotado, pero urgía que todos trabajaran por la supervivencia del grupo. Los discípulos zarandearon a Jesús y lo despertaron: Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?

Y el Maestro se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: ‘¡Silencio, cállate!’ El viento cesó y vino una gran calma. Jesús se levantó inmediatamente y se encaró con la tempestad con absoluta confianza en su poder, en el Padre. Los discípulos no tenían miedo, pues ya se habían enfrentado antes a las tormentas del lago y sabían lo que debían hacer. Sí que se espantaron al ver cómo resolvía Jesús la situación. Ellos le reclamaban que arrimara el hombro, pero él acabó resolviendo el problema de raíz. Para entender bien el alcance de este gesto de Jesús tenemos que fijarnos en el verbo ‘increpó’, epetímesen. Marcos había introducido con este mismo verbo las palabras que Jesús dirigió al endemoniado de la sinagoga de Cafarnaúm: Y Jesús le increpó: Cállate y sal de él, Mc 1, 25. En ambos casos Jesús libró del poder del diablo. Para los antiguos, el mar era la morada de los poderes contrarios a Dios, el cubil del Leviatán (Sal 74,12-14). Increpando a Satanás, Jesús vencía radicalmente la tempestad. Y esto lo sabían los discípulos, por eso se preguntarán: ¿Quién es éste?, como en la sinagoga de Cafarnaúm se preguntaban unos a otros: ‘¿Qué significa esto?’, Mc 1, 27.

Ambas preguntas quedan sin respuesta por el momento, aunque Marcos la anticipa en el primer versículo del evangelio: Así comenzó la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Será Pedro quien reconocerá a Jesús como Mesías en Cesarea (Mc 8, 29) y el centurión lo proclamará Hijo de Dios al pie de la cruz (Mc 15, 39). Pero habrá que esperar a la resurrección para que los discípulos relean sus experiencias al lado de Jesús y caigan en la cuenta de que su Maestro era Dios mismo iniciando un proceso de salvación integral que culminará el día en que él beba con los suyos el vino nuevo en el Reino de Dios (Mc 14, 25). Siendo Dios tan cercano y poderoso y estando siempre atento a nuestra salvación, no caben cobardías, sino vivir con una permanente actitud de confianza.

Rafa Chavarría

 
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Publicado por en 20 de junio de 2015 en Biblia, Lectio Divina

 

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Seguir a Jesús. Lectio divina: Mt 8, 18-22; 9, 9-17.

seguimiento 1Hemos contemplado al Jesús que sana de raíz a los hombres, que libera del poder del demonio e introduce en el reino de Dios. Dentro de esa parte del evangelio de Mateo que titulábamos ‘Diez milagros’ hay algunos versículos que nos hablan del seguimiento de Jesús. El hombre liberado de la esclavitud se pone en marcha tras los pasos de Jesús, se hace seguidor suyo hasta entrar con él en el reino definitivo.

1.- Exigencias del seguimiento

El estudio de la Ley había sido tradicionalmente patrimonio de los sacerdotes. Pero durante la época griega el sacerdocio entró en crisis, hasta pasar el sumo sacerdocio de la familia de Sadoc a la familia de los macabeos (1Mac 10, 15-21). Además los griegos construyeron muchos gimnasios, centros de cultura griega, a las que acudieron muchos israelitas que abandonaron la religión de sus padres (1Mac 1, 41-50; 2Mac 4, 7-15). Así, los judíos piadosos asumieron el estudio de la Ley y abrieron numerosas escuelas. Cada escuela tenía su maestro y sus discípulos, seguidores que intentaban asimilar las enseñanzas y la vida de su maestro.  Estos estudiosos, escribas, se convirtieron en los dirigentes ilustrados de las comunidades y grupos religiosos, adquiriendo gran ascendiente sobre el pueblo…

Para leer el artículo completo, haz click en la pestaña Lectio divina.

 
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Publicado por en 17 de junio de 2015 en Biblia, Lectio Divina, Recursos

 

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